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La
llegada
de Internet se ha descrito ampliamente como algo
tan importante para la sociedad como el desarrollo
del computador personal, el teléfono o incluso la
prensa escrita. Aun así, es difícil explicar a los
que no han utilizado nunca Internet su capacidad
para cambiar la vida, crear nuevas empresas o acercar
familias muy separadas. Para los que han empezado
a utilizar Internet y han superado las frustraciones
iniciales asociadas a la utilización de toda nueva
tecnología, Internet puede hacer todo eso y mucho
más.
Pero,
¿qué puede hacer Internet para las regiones del
mundo que tradicionalmente han tenido un acceso
limitado a las tecnologías de la información y de
la comunicación? En teoría, puede ampliar y mejorar
el acceso en los países en desarrollo dado que ofrece
un servicio relativamente económico, versátil y
técnicamente eficaz que complementa la telefonía
clásica.
Además,
Internet puede permitir a las empresas de los países
en desarrollo "introducirse" en la corriente principal
del desarrollo, ya que a través de Internet pueden
vender sus artículos y sus servicios directamente
a los clientes. Internet ofrece asimismo extraordinarias
expectativas para facilitar la provisión de servicios
básicos, como la salud y la enseñanza, que actualmente
se dispensan de forma irregular. Desde esta perspectiva
utópica, Internet es un medio para nivelar el terreno
de juego y aliviar los problemas tradicionales del
mundo en desarrollo, como son la distancia que los
separa de los mercados, la falta de inversión en
infraestructura básica y la infrautilización de
la capacidad.
Pero
¿en qué medida es realista esta perspectiva? Como
otras tecnologías recientes, Internet puede dar
cabida a actividades de desarrollo, pero al mismo
tiempo es un serio desafío y una amenaza para las
instituciones preexistentes. Por ejemplo ¿supone
Internet un "coste" para los PTO de los países en
desarrollo? Cuando los recursos son limitados ¿está
justificado que los hospitales o las escuelas de
los países en desarrollo paguen por la conexión
a Internet?
1.
¿Cuál es la singularidad de Internet?
Para
abordar el interrogante de la singularidad de Internet,
es útil considerar otra cuestión expresamente relacionada
con ella: ¿qué diferencia a Internet de otros servicios
de telecomunicación, tales como los que presta la
red pública telefónica conmutada (RTPC)? Hay probablemente
una serie de diferencias:
La
tecnología subyacente: Tanto Internet como la
red telefónica se establecen fundamentalmente por
los mismos hilos, pero el equipo que se conecta
a ellos y la utilización que se hace de él son distintos.
En Internet, los mensajes se trocean en "paquetes"
digitales de datos, lo que implica una utilización
mucho más eficaz de los hilos, para cursar un volumen
muy superior de información, con un coste inferior.
Los
precios: Los precios de la RTPC se han fijado
tradicionalmente sobre la base de la utilización.
Por el contrario, el principio predominante en la
fijación del precio de acceso a Internet es el de
un monto fijo. También difiere el modelo de precios
al por mayor. Un proveedor de servicio que dé terminación
a una llamada telefónica particular recibe un canon
por ello. En Internet, por el contrario, casi no
hay flujos monetarios sobre una base de extremo
a extremo. En la red telefónica, los países en desarrollo
son receptores netos de flujos financieros, pero
en Internet efectúan desembolsos netos por que se
curse su tráfico.
Flujos
de tráficos y de valores: En la mayoría de las
llamadas telefónicas el flujo de tráfico se equilibra
aproximadamente entre la parte que llama y la parte
llamada. Pero con el barrido de Red, el flujo de
tráfico es muy asimétrico, dirigiéndose la corriente
principal hacia la parte que dio origen a la llamada,
que a su vez obtiene más valor de ésta.
La
centralización en EE.UU.: Tanto si se
mide por el emplazamiento de los usuarios, de los
centros de la Red o por el sentido de los flujos
de tráfico, Estados Unidos se lleva la parte del
león de Internet. Ello se refleja también en el
proceso estratégico en el cual todas las decisiones
importantes se han de hecho adoptado hasta el momento
en Estados Unidos.
Ritmo
de difusión: Mientras que el teléfono tardó
casi setenta y cinco años en llegar a tener 50 millones
de usuarios, la Red (WWW) sólo ha necesitado cuatro
para conseguir el mismo número (véase la figura
1). En la parte de la ecuación correspondiente a
la oferta, el número de operadores creció hasta
superar los 1 500 en 1999, pero todavía queda mucho
para alcanzar la cifra estimada de 17 000 proveedores
de servicios de Internet que proliferan en todo
el mundo.

2.
Internet en los países en desarrollo
En
el ámbito mundial, el crecimiento de Internet ha
sido un fenómeno extraordinario. La red pasó de
213 computadoras centrales y varios miles de usuarios
en agosto de 1981 a más de 56 millones de centros
Internet en julio de 1999 (véase la figura 1, gráfico
de la izquierda), que dan cobertura a un número
estimado de 190 millones de usuarios. Quizás sea
todavía más impresionante el número de países conectados
a esta red mundial. Los 20 países de 1990 se convirtieron
en más de 200 en julio de 1999. Aunque las cifras
son deslumbrantes, una mirada más atenta a la figura
1 (gráfico de la derecha) revelará las enormes disparidades
existentes entre las regiones de altos y bajos ingresos
con respecto al número de ordenadores conectados
a Internet. Por ejemplo, hay más ordenadores conectados
en Finlandia que en toda América Latina y el Caribe,
el número de ellos en tres países altamente desarrollados
de la región de Asia-Pacífico (Australia, Japón
y Nueva Zelandia) supera al de todos los demás países
juntos de la misma región, y todos los ordenadores
conectados de África no bastan para alcanzar la
cifra de Nueva York.
La
mayoría de las computadoras centrales Internet se
encuentran en los países desarrollados, lo que conduce
a pensar que el bienestar y la enseñanza son factores
importantes para la difusión de Internet. Los perfiles
de los usuarios de Internet confirman que, en término
medio, se trata de personas acomodadas y cultas,
además de jóvenes, de zonas urbanas y de sexo masculino
¿Cuáles son las barreras que impiden una mayor
utilización de Internet? La clasificación exacta
de los diferentes obstáculos cambia según el nivel
de desarrollo económico y social, pero los usuarios
de todo el mundo afirman unánimemente que el precio
del acceso es una limitación importante. Los precios
de acceso a Internet para los usuarios finales pueden
dividirse en tres componentes: equipo físico/programas
informáticos (soporte físico/lógico), provisión
de acceso a la red y tasas del servicio telefónico.
En términos relativos, los costes de la conexión
son mucho más elevados en los países en desarrollo,
pues aunque los precios no difieren drásticamente
en términos absolutos, existe un gran desnivel entre
los países de altos y bajos ingresos cuando se tienen
en cuenta los ingresos per cápita a la hora de analizar
los costes.
La
escasez de infraestructura, en particular
de líneas telefónicas, es otro gran obstáculo a
la ampliación del acceso a Internet en los países
en desarrollo. La espectacularidad de Internet y
la toma de conciencia cada vez mayor de la importancia
de la tecnología de la información y la comunicación
para el desarrollo económico y social están conduciendo
a cambios políticos cuyo fin es aumentar la provisión
de redes telefónicas. Los países están abordando
este problema con diferentes alternativas, entre
ellas otorgar a los operadores tradicionales más
libertad para reinvertir sus ganancias y atraer
capital fresco del sector privado vendiendo acciones
en empresas telefónicas estatales y/o permitiendo
la entrada al mercado de nuevos actores.
La
disponibilidad de contenidosen un idiomaadecuado
afecta también a la difusión de Internet. Después
de todo, si no se pueden encontrar contenidos en
el idioma propio y no se sabe leer otros idiomas,
¿cómo puede utilizarse Internet? Según la investigación
efectuada por la Internet Society, más del 80% de
las páginas de la Red van en inglés, aunque únicamente
el 57% de los usuarios de Internet son de lengua
materna inglesa. Un aspecto notable es que los países
con los niveles máximos de acceso comprenden un
gran número de islas. La superación del aislamiento
físico y psicológico parece ser un factor importante
que impulsa a la utilización de Internet. Esto puede
ser bueno para los países en desarrollo que normalmente
se quejan de su aislamiento económico y adolecen
de escasez de información.
3. Internet para el comercio
electrónico
El
concepto de comercio electrónico no es nuevo. Sin
embargo, el rápido crecimiento de Internet ha ampliado
su potencial. Ahora está generalizada la idea de
que Internet y el comercio electrónico transformarán
la vida de las empresas y los consumidores tradicionales.
Según cierta estimación, las ventas a través de
Internet ascendieron a 43 000 millones USD en 1998
y se espera que lleguen a 95 000 millones USD en
1999. La mayoría de los analistas han revisado al
alza sus predicciones de empresas en línea, situándolas
al principio del próximo decenio entre uno y tres
billones USD. Se espera asimismo que los índices
de crecimiento sean particularmente elevados en
Asia
En las economías emergentes y en desarrollo,
Internet aumenta sus posibilidades de participar en la incipiente economía
digital. Es probable que el comercio electrónico a través de Internet promueva
el crecimiento económico y el bienestar en los países en desarrollo de forma
significativa. Las nuevas oportunidades de exportación atraerán nuevos
inversores extranjeros y nacionales, impulsando así el crecimiento. La mayoría
de las grandes empresas industriales de los países en desarrollo utiliza ya
Internet y lo que quizás sorprenda es que un número creciente de empresas
pequeñas y medianas se están convirtiendo también en usuarias.
El
comercio por Internet no ha penetrado en todos los
sectores de la economía de igual forma. Los sectores
en los que se esperaba un crecimiento de más del
150% en 1998 son: la informática (equipo físico
y programas), los bienes inmuebles, los servicios
de publicación y de información, las finanzas y
los servicios de Internet. El turismo, que es un
factor cada vez más importante de crecimiento en
los países en desarrollo, también parece comenzar
a sentir el impulso del comercio electrónico. Los
analistas estiman que el sector de los viajes representó
entre el 20% y el 30% del total de ingresos en línea
en 1997. Se espera que las ventas de viajes en línea
aumenten hasta alcanzar un valor de casi 9.000 millones
USD en 2002. Los servicios financieros constituyen
otro ámbito con gran potencial de crecimiento en
el mundo en línea, y muchos países en desarrollo
cuentan ya con bancos en Internet que permiten a
los clientes pagar facturas, comprobar sus balances
de cuentas o efectuar transferencias de fondos (véase
la figura 5, gráfico de la derecha).
¿Qué significa para las empresas el comercio por
Internet? Sin duda, los beneficios del comercio
electrónico son imponentes. El comercio por Internet
puede mejorar sustancialmente la productividad disminuyendo
los costes de la transacción y la producción, facilitando
la entrada al mercado, mejorando el servicio al
cliente, extendiendo la cobertura geográfica y abriendo
una nueva fuente potencial de ingresos
Aunque
el potencial del comercio por Internet parece prometedor,
todavía existen muchas dificultades. Las barreras
al comercio por Internet son hasta cierto punto
las mismas que operan impidiendo la utilización
de Internet en general. Pero algunas de las dificultades
son específicas del comercio electrónico, como la
necesidad de un marco jurídico y financiero para
las transacciones por Internet y la provisión de
acceso al mercado y de una logística comercial.
Los países en desarrollo que deseen promover el
comercio electrónico tendrán que actuar, a corto
plazo, en ambos frentes -es decir, mejorar la infraestructura
y la accesibilidad de las comunicaciones y ajustar
las condiciones legales, financieras y logísticas
a los nuevos requisitos del comercio en línea. A
largo plazo, tendrán sin duda que satisfacer algunas
de las condiciones subyacentes para que florezca
el comercio electrónico, tales como la mejora de
la educación y de los conocimientos informáticos.
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