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RESULTADOS DE 360 EMPRESAS ENCUESTADAS VARIABLES Y EFECTOS DE RSE
 
Artículos
PROYECCION SOCIAL DE LAS EMPRESAS
Investigación realizada por Lic Marcela Delfino
EL DISCRETO ENCANTO DE DONAR
La filantropía de las Empresas, un método que aporta beneficios.
EL DESAFIO DE ACTUAR DESDE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA.
la necesidad de considerar la relación con la sociedad en el plan de negocios


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RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA, MARKETING DE RELACIONES Y POLITICA DE RECURSOS HUMANOS: EL GASTO SOCIAL DE LA EMPRESA
Por Mamen Valor

EL CONTEXTO: DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA AL MÁRKETING DE RELACIONES

Una aclaración previa
El discurso sobre responsabilidad social empresaria se ha confundido y se confunde con el de la ética de la empresa (Business Ethics o BE 1 ) y, sin embargo, son dos áreas diferentes, con puntos comunes. Conviene tener muy presente que tanto la responsabilidad social empresaria como, incluso, la responsabilidad social empresaria (en lo que comporta de actitud anticipatoria) dependen de los valores sociales tal y como se dan de hecho y no presuponen la necesidad ni las exigencias de ningún momento reflexivo o analítico de carácter ético (Lozano, 1999:112). Y esto es lo característico de la responsabilidad social empresaria, el que se trata de un concepto relativo, que depende de las demandas concretas de una sociedad. Supone llevar la conducta de la empresa a un nivel congruente con las normas, valores sociales y expectativas de resultado que prevalecen en un momento o espacio dado (Boatright, 1993).

Las consideraciones de este trabajo pertenecen al discurso sobre responsabilidad social, entendiendo con Lozano que la responsabilidad social ha de ser un elemento interno de la ética de las organizaciones. Sobre todo porque la responsabilidad social necesita de un marco ético que ayude a delimitar su contenido (la licitud de las demandas sociales) y ofrezca herramientas para la resolución de conflictos entre públicos y responsabilidades (sobre gestión del conflicto véase Argandoña, 1994; Dawson y O´Boyle, 1992).

SISTEMATIZACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA COMO DISCIPLINA 1950-1990

La responsabilidad social empresaria, nace como disciplina con la publicación del libro de Borden Social Responsibilities of the Businessman (Carroll, 1999) en 1953, aunque se han encontrado referencias anteriores (Bernays, 1923).

En cuanto al proceso de sistematización (seguimos a Frederick, 1986 y Carroll, 1999), el discurso sobre la RSE pasó por una primera etapa filosófica (1950-1960),(En castellano se utilizan los términos ética empresarial, ética de los negocios, ética de la empresa, ética de las organizaciones e incluso ética económica con el mismo contenido que business ethics. Elegimos el vocablo inglés porque resulta mucho más claro)donde se trata de definir qué es RSE como concepto abstracto, al tiempo que se replanteaban los fines de la empresa y de la economía. Se concluye que RSE hace referencia a la obligación ética o moral, voluntariamente asumida por la empresa como institución hacia la sociedad en su conjunto, en reconocimiento y satisfacción de susdemandas o en reparación de los daños que puedan haberle sido causados a ésta en sus personas o en su patrimonio común por la actividad de la empresa. (Castillo, 1985).

Solo con esta definición, parece que estamos evocando una organización como organismo, en el sentido que le daba Pérez López. Cuando la empresa trate de satisfacer necesidades actuales y futuras estará más cerca del modelo antropológico de empresa (Pérez López, 1993)

En la década de los setenta se especifican cuáles son las responsabilidades de la empresa. Al mismo tiempo, se traslada el discurso filosófico a la gestión empresarial: se empieza a hablar de responsividad social de la empresa (en referencia a la actitud anticipatoria y proactiva ante las demandas sociales que debe mantener la empresa) y de resultados sociales (corporate social performance).

Varias han sido las propuestas de concreción de las responsabilidades sociales de la empresa (Castillo Clavero, 1996; Carroll, 1998; Serrano Martínez, 1981; Bowie y Duska, 1990). Según el Commmittee for Economic Development de 1971 (en Boatright, 1993) la empresa tiene tres niveles de responsabilidad:

1) Responsabilidades básicas derivadas de la función económica: producción, empleo, crecimiento económico.

2) Atención al cambio de valores y prioridades sociales: conservación del medio ambiente, relaciones laborales, información a consumidores…

3) Responsabilidades poco conocidas que debe asumir para vincularse más a la actitud de cambio del entorno social: pobreza, cuestiones urbanas.

En una tercera etapa (1980) se integra el discurso sobre RSE en la dirección estratégica, a través de la teoría de los stakeholders. La empresa debe atender no solo a los accionistas sino a todos los grupos o individuos que afectan o son afectados por la actividad tendente al logro de los objetivos de la compañía (Freeman, 1988 y 1984; Mitroff, 1982).

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA EMPRESA HOY

Las referencias a la responsabilidad social empresaria han disminuido y ya no se concibe como disciplina autónoma. Pero no han desaparecido: se han integrado en el discurso sobre Business Ethics y en las nuevas teorías de gestión empresarial, concretamente en el marketing de relaciones. Las aportaciones de esta corriente trascienden la función comercial demarketing; el marketing de relaciones aparece como un nuevo paradigma de la gestión empresarial.

El contenido de responsabilidad social empresaria se reduce hoy a dos aspectos (Boatright, 1993: 397; Davis, Frederick y Blomstrom, 1988):

1) Filantropía: donaciones a actividades de interés general.
2) Buena gestión (trusteeship): no malgastar los recursos de la sociedad, sino administrarlos sabiendo que se hace en beneficio de otro (está implícito en el concepto inglés de trustee)


MÁRKETING DE RELACIONES: NUEVO PARADIGMA DE GESTIÓN EMPRESARIAL

El cambio de paradigma viene determinado por los cambios del entorno, especialmente:

- La turbulencia de los mercados, que ha llevado también a que la literatura se concentre en la primera responsabilidad de la empresa (la económica). De hecho, las organizaciones que antes promovían la responsabilidad social empresaria (The Conference Board, the Business Roundtable, The Rotary Club) ahora eluden el tema: la competencia ha sustituido a la responsabilidad social como primer problema (Smith, 1994).

- La re-interpretación de los fines de la empresa en el marco de la Economía social de mercado. Se cree que la empresa debe conseguir objetivos de tipo económico y objetivos de tipo social. No son los primeros más importantes que los segundos, como tampoco debe procurar objetivos sociales a costa de tener pérdidas continuadas. El beneficio, como objetivo económico, derivará de la consecución de otras metas.

- El cambio en las condiciones de demanda, propio de sociedades hiperindustrializadas. La calidad de los productos y servicios se da por supuesta.Los clientes piden más a la empresa: que contribuya a elevar el nivel debienestar general de la sociedad y al perfeccionamiento de los individuos.

El márketing de relaciones hace referencia a una concepción de la organización cuyo fin es el establecimiento, mantenimiento y fortalecimiento de las relaciones con los clientes y otros socios, de forma que se consigan los objetivos de ambas partes. Esto se lleva a cabo a través de un mutuo intercambio y cumplimiento de las promesas (enCoviello et al, 1997).

El márketing de relaciones se complementa con la acertada puntualización de Kotler (1999): Las organizaciones deben identificar las necesidades, deseos e intereses de sus públicos objetivos, suministrarlos de manera más efectiva que la competencia y de forma que preserven o realcen el bienestar a largo plazo de los consumidores y la sociedad.

Los otros socios son los stakeholders clave para la empresa: empleados, irectivos, accionistas, proveedores, distribuidores, comunidad local etc.
De este nuevo paradigma se deriva que (adaptado de Sánchez Pérez, 2000: 53):

- La relación comercial constituye un proceso de creación de valor. Valor como constructo con una dimensión positiva y otra negativa que son comparadas por el cliente (Bigné et al, 2000) o stakeholder afectado.

- La empresa debe satisfacer objetivos individuales y organizacionales.

- El resultado de la relación de intercambio no puede venir presidida por un planteamiento de maximización del beneficio discreto, es decir, de búsqueda de un óptimo en cada intercambio. Más bien, es necesario plantear la rentabilidad en un sentido amplio y en un horizonte de largo plazo. Esto implica el posible sacrificio de beneficios en determinadas circunstancias.

- El márketing adquiere una responsabilidad, si cabe, de mayor intensidad, al ser plenamente reconocido el papel de dirección estratégica que tiene, coordinando el conjunto de actividades orientadas a la relación de intercambio..Aunque muchos sostienen que la promesa es el concepto central de la relación (Sánchez Pérez et al, 2000), nos parece más adecuado el enfoque que hace Achrol
(1997). Según este autor, las organizaciones tienden a convertirse en redes; la red tiene que ser considerada como una minisociedad de relaciones de intercambio, recíprocas e interdependientes, caracterizadas por la contención de poder, el compromiso, laconfianza, la solidaridad, la mutualidad, la flexibilidad, el mantenimiento del rol y la armonización del conflicto.

La relación se basa, pues, en algo más que en las "promesas hechas-promesas cumplidas". En concreto, los pilares que sustentan la relación de la organización con los demás stakeholders son:

- La confianza, que proviene de la creencia que los dos miembros de la relación mantienen sobre la sinceridad y lealtad del otro, así como el que se abstendrán de comportamientos oportunistas.

- La solidaridad o sentimiento de unidad entre los miembros de la red,sentimiento que aparece cuando la relación se basa en las mismasresponsabilidades y los mismos intereses.

- La mutualidad, es decir, que los miembros actuarán en interés del bien común y que las ganancias y los sacrificios se distribuirán con equidad.

- El compromiso, que viene dado por la unión psicológica o la identificación stakeholders-empresa. Los individuos desarrollan un compromiso afectivo por las organizaciones a las que cree pertenecer (…) y donde participa activamente en la determinación de su futuro. La identificación con la organización es el grado de coincidencia entre el autoconcepto de un individuo y los atributos o creencias que atribuye a una organización.

El márketing de relaciones asume la RSE y la integra en la gestión empresarial.

La relación no se reduce a lo meramente económico ni pretende solamente la satisfacción de necesidades físicas. Los consumidores (o los demás stakeholder) no pueden ser considerados ya como simples individuos a los que hay que satisfacer sus necesidades, sino, más bien, como personas integradas en una sociedad (Fernández Villacastín, 1997: 15) con un credo, unas normas, unos valores (entendidos como las convicciones o creencias estables en el tiempo de que un determinado modo de conducta o una finalidad existencial es personal o socialmente preferible a su modo opuesto de conducta o su finalidad social contraria, García y Dolan, 1997: 62).
La empresa cumplirá con su responsabilidad económica a través de la identificación y el compromiso con esos valores, creencias y normas (y con los individuos que los poseen) y la construcción de una relación duradera basada en la confianza y la estima mutua.

El márketing de relaciones asume también las consecuencias del debate sobre RSE:

- Entiende que la empresa es persona moral. Se asume que la organización es un todo distinto de la suma de sus miembros cuando se habla de imagen y cultura corporativa, objetivos individuales y organizacionales etc.

- El rechazo del modelo friedmanita (Friedman, 1966; Beaumol, 1993) (empresa por y para los beneficios; empresa por y para los accionistas) está implícito en este nuevo paradigma, en el que se atiende las demandas de todos los stakeholders y no se busca maximizar el beneficio a corto plazo sino la construcción de relaciones duraderas y sólidas. Por otro lado, resuelve.satisfactoriamente la dicotomía que algunos autores tienen: si soy responsable pierdo dinero;: la empresa puede conseguir su primera responsabilidad (eficiencia económica) atendiendo y respondiendo a las demandas de la sociedad, porque el fundamento de la relación será la identificación con los valores y creencias de los stakeholders; así, la empresa arbitra medios para obtener información sobre estos públicos, la distribuye, e implementa acciones en respuesta a esa información. A esta triple tarea (obtener, diseminar información del mercado y responder a la misma) se le denomina orientación al mercado (Kohli y Jaworski, 1990).

- Este nuevo paradigma de gestión es más coherente con el modelo socio-económico de empresa (Llano, 1997; Domingo, 1994; Melendo, 1990) y con el modelo antropológico de empresa (Gómez, 1999; Argandoña, 1997b; Pérez López, 1993)

 

 

MÁRKETING DE RELACIONES Y RECURSOS HUMANOS

El nuevo paradigma de gestión empresarial lleva a un cambio en la gestión de los recursos humanos (Huete, 1997: 30). Aunque el cambio coincide en todo con el marketing de relaciones, algunos lo han denominado también dirección por valores (García y Dolan, 1997). Lo definen como una herramienta de liderazgo para avanzar en la gestión de los aspectos humanos de los cambios organizativos (…), liderazgo legitimador del empleo de recursos orientados a consolidar los puntos fuertes y reforzar los puntos débiles de la empresa mediante la construcción colectiva de nuevas creencias y valores que sustenten nuevas estructuras, nuevos procesos internos y una nueva política de personas.

Se parte de la convicción que la eficacia económica (primera responsabilidad de la empresa según la propuesta del Committee for Economic Development) implica sobre todo a dos públicos: clientes y empleados. La cadena de lealtad se amplía, para incluir al capital humano (Aguirre y Aparicio, 2000: 85; Huete, 1997).
La aplicación a la empresa del nuevo paradigma implica (Huete, 212, 1997):

1) modificar la cultura corporativa introduciendo creencias, pautas y valores deseables para la organización, y lograr que los miembros de la organización se identifiquen con ella. La construcción de cultura corporativa debe hacerse sobre la autonomía de sus miembros, respetando su dignidad e iniciativa personal (en Lozano, 18, 1999). Por eso, la segunda tarea es..

2) modificar la política de gestión de recursos humanos, clasificando las expectativas y objetivos de los miembros para gestionar una parte de su satisfacción en el puesto de trabajo Hay una práctica que, además de ser una expresión de la responsabilidad social empresaria, resulta especialmente válida para afrontar los cambios derivados del nuevo paradigma en la gestión de los recursos humanos. Nos estamos refiriendo al gasto social de la empresa. El gasto social, en la mayoría de los casos, consigue los objetivos de la organización y los objetivos individuales al mismo tiempo. Dado que la mayoría de las empresas no cuentan entre sus motivos para el gasto social la actuación sobre losrecursos humanos (Projecció, 2000; F. Empresa y Sociedad, 1997; Davis, Frederick y Blomstrom, 1988), parece necesario explicar las consecuencias de esta práctica en los stakeholders y, sobre todo, en los empleados.


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