TERCERA
ETAPA:
Elaborar el mensaje de comunicación.
Una
vez que definimos el problema correctamente y establecemos
el objetivo debemos desarrollar el contenido de
la comunicación.
Los
cambios de actitud se logran apelando a:
a)
El mensaje racional (cognoscitivo) trata de
persuadir al receptor de que la actitud propuesta
es razonable y lógica. Por ejemplo: una comunicación
en contra del consumo de drogas donde el mensaje
apele a los gastos que ocasiona a una persona consumirlas,
en un período determinado de tiempo.
b)
El mensaje funcional (afectivo) apela a la explicación
directa o utilización práctica. Por
ejemplo: una comunicación donde se describa
la facilidad del trámite para donar órganos.
c)
El mensaje emotivo intenta persuadir al receptor
mediante el uso de determinados recursos emocionales
desde el punto de vista tanto de la imagen como
del planteo en sí mismo. Estos son: La identificación
compasiva que persuade al receptor haciéndole
sentir compasión por el emisor o por lo menos
proximidad o simpatía. El miedo que apela
a la acción del receptor ante un problema
o situación, por una determinada amenaza
que lo puede afectar directa o indirectamente. Su
uso no ofrece garantía de una persuasión
exitosa, cuando las comunicaciones se vuelven demasiado
pavorosas, pueden perder eficacia. Una amenaza grave
puede generar tanto temor y ansiedad, que el receptor
de manera defensiva, puede evitar la comunicación
o anular mentalmente el mensaje. Por otra parte,
por considerar exageradas las amenazas creerá
que no son factibles y las ignorará.
Como
lograr una efectiva comprensión del mensaje:
1-
Hay ciertos temas sociales donde los hechos hablan
por sí mismos. Igualmente conviene que hagamos
explícita la conclusión que desea
obtener el receptor de su mensaje, asegurándose
su claridad y correcta interpretación e intención.
2-
El origen de la comunicación, que trata de
influir en las actitudes del público objetivo,
puede ser un factor determinante en el éxito
del emisor. La credibilidad está relacionada
directamente con la autoridad que posee el que emite
el mensaje (esto nos muestra que antes de desarrollar
una comunicación de bien social es importante
evaluar este punto; es posible que sea necesaria
una comunicación anterior de ÒimagenÓ
para mejorar la credibilidad de quién emite
el mensaje). Una manera muy certera para hacer creíble
el mensaje y lograr un cambio de actitud es a través
de líderes de opinión, sobre todo,
si están ligados directamente al tema a tratar
o poseen un reconocimiento y/o autoridad en la materia
por parte del público objetivo.
3-
Para la asimilación del mensaje, éste
debe utilizar el argumento adecuado ya que, planteándolo
desde una posición muy cercana a la del receptor,
probablemente no produzca un cambio de actitud,
porque los efectos de asimilación eliminarían
la necesidad de cambio. Por el contrario, si los
argumentos discrepan demasiado, pueden ser vistos
por el receptor como extremistas y exagerados perdiendo
credibilidad. Esto hace peligrar no sólo
la adhesión del receptor al mensaje sino
también al emisor.
Para
elaborar un mensaje efectivo debemos considerar
los siguientes puntos:
a)
Rol de la comunicación: Es lo que queremos
que el receptor haga como resultado de la comunicación.
Después de elaborar un mensaje, ¿qué
esperamos tener como respuesta de aquellos que los
reciban? ¿Comprensión del problema, que tomen
conciencia del problema, que nos llamen y nos ofrezcan
su colaboración, que nos envíen dinero,
que tomen acción para que se promulgue una
ley? Necesitamos tener una respuesta de nuestros
mensajes, de lo contrario estos no tendrán
sentido. Los roles más frecuentes son los
siguientes:
1-
Informar: Dar a conocer algo del tema social
tratado.
2-
Relacionar: Establecer un vínculo afectivo
o racional entre las necesidades del receptor y
las cualidades de la propuesta de bien social.
3-
Recordar: Traer a primer plano de la memoria
algo que estaba olvidado o poco presente del problema
social tratado.
4-
Modificar: Cambiar la manera de pensar de las
personas acerca de ese problema.
5-
Reforzar: Reafirmar lo que la gente ya sabe
a cerca de la solución de un problema social.
b)
Grupo objetivo: ¿A quién le estamos hablando?
Es el público con el que queremos comunicarnos
(target), a quién deseamos dirigir el mensaje.
Ya sabemos qué deseamos comunicar. A quiénes
quisiéramos hacerle llegar el mensaje debería
ser coherente con el objetivo. Si el mensaje desea
tener como respuesta contribuciones de dinero, muy
mala respuesta obtendríamos si se lo enviáramos
a los jubilados. Pero en caso de querer obtener
una ley, tendremos varios segmentos con quién
comunicarnos: legisladores, funcionarios del gobierno,
medios de comunicación, entidades que puedan
dar su apoyo o que puedan presionar sobre los legisladores,
etc.
c)
Respuesta clave: ¿Cuál es la principal
respuesta que queremos de la gente por causa de
la comunicación de bien social? Es la reacción
que esperamos que la gente tenga después
de haber visto, leído y escuchado nuestro
mensaje. Este punto está muy relacionado
con el objetivo. Pero debemos agregar que pueden
ser de dos formas: pasiva o activa. Pasiva, cuando
nos contentamos con que la audiencia esté
informada y nada más. Activa, cuando esperamos
que hagan algo en particular. ¿Qué información
atributo, beneficio y apelación pueden ayudar
a producir ésta respuesta? Definiremos las
necesidades reales o perceptivas del receptor y
cuáles son los beneficios que se desea comunicar.
Una cosa es la necesidad real y otra lo que podemos
percibir como una necesidad, lo cual no tiene la
gravedad o seriedad que le atribuimos. Es muy importante
que podamos diferenciar y valorar entre realidad
y percepción. Solamente así podremos
comunicar los beneficios y soluciones que pensamos
pueden ser eficaces. Y aquí nuevamente la
pregunta: ¿Eficaz desde nuestra perspectiva, la
de la gente o del problema?
Joe
Company nos plantea cómo deben ser los
factores o elementos que convencerán a la
audiencia sobre los beneficios y soluciones
que se propone: "Los beneficios y soluciones deben
ser primero posibles. Segundo, deben ser creíbles.
Tercero, deben ser convincentes; deben crear una
reacción positiva por parte del receptor
- Envíenos dinero y eliminaremos el hambre
del país - ¿es esto creíble, convincente,
logrará una reacción positiva? A la
gente hay que explicarle cómo, en que tiempo,
con qué elementos, quiénes harán
posible esta promesa".
d)
Tono de la comunicación: Ayudará
a crear una imagen favorable y a convencer sobre
su mensaje. Existen muchos caminos de comunicación.
Podemos apelar a mensajes emotivos, racionales,
informativos, humorísticos, con fuerte énfasis
en lo científico, estadístico, analítico,
etc. El camino más apropiado guarda relación
con el objetivo, a quién está dirigido
y el tipo de respuestas que esperamos. Muchas veces
lo emocional parece el camino ideal, porque pensamos
que todos somos seres humanos y que no podemos dejar
de emocionarnos. Recordemos que no todos reaccionan
de igual manera ante una misma situación
o mensaje. No todos enviarán dinero ante
una foto desgarradora de un niño desnutrido
en Africa. Pero es posible que otros lo hagan si
saben que la donación es deducible de impuestos.
Lo mismo sucede con el humor que parece a contramano
de los efectos que uno querría lograr. Puede
que sea así pero no podemos dejar de tenerlo
en cuenta, al menos para ser descartado, pero no
sin antes haber realizado una evaluación
previa de acuerdo con los objetivos, mensaje y efecto
final en el receptor. Debemos evaluar a conciencia
si el mensaje es negativo, positivo, racional, emotivo
o humorístico. Definirlo es clave para una
eficaz comunicación con resultados eficientes.
Sea cual fuere el tono o tratamiento del mensaje
nunca, pero nunca, debemos perder la Credibilidad.
Este es el elemento clave para lograr los resultados
esperados.
continúa
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