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HACIA UNA CULTURA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA
EN ARGENTINA
Un desafío impostergable
Toda sociedad está compuesta por un vasto
conjunto de actores que, en un marco de interdependencia
recíproca, establecen entre sí distintos
tipos de relaciones.
(1) En general, las dinámicas de interacción
son de índole cooperativa. Sin embargo, bajo
determinadas circunstancias, en especial cuando
los actores no sopesan las consecuencias de sus
actos, éstas pueden devenir mutuamente destructivas,
desencadenando, en un marco de frustración
generalizada, innumerables problemas de acción
colectiva muy difíciles de superar. En nuestro
país, las dinámicas de interacción
destructivas se encuentran evidentemente generalizadas,
empañando con frecuencia la realidad social.
Es muy poco probable, en este sentido, que una acción
deje de realizarse porque la consecución
de la misma afecte o pueda afectar negativamente
al otro.
Como
más adelante veremos, inmersos en esta dinámica,
los argentinos debemos sobrevivir cotidianamente
en un escenario hobbesiano en el que el compromiso
cívico y el interés por el otro brillan
por su ausencia y en el que se ha perdido la capacidad
de asombro frente a la transgresión. Procurar
mejorar esta delicada situación es precisamente
la tarea que nos convoca y moviliza. Mediante este
trabajo, pues, abordamos una temática que
está creciendo con fuerza en el resto del
mundo, y cuya aplicación en nuestro país
puede contribuir decididamente a transformar esa
situación.
En
el primer capítulo, en un sentido amplio,
delinearemos los fundamentos que hacen a la Responsabilidad
Social Empresaria (RSE); procuraremos
demostrar también la funcionalidad, tanto
para la empresa como para el sistema empresario
en general, del comportamiento socialmente responsable;
plantearemos, a su vez, la necesidad de un nuevo
instrumento de medición que nos permita evaluar
con mayor detalle las actividades de la empresa;
puntualizando, finalmente, las dificultades que
pueden obstaculizar la consolidación de una
cultura de la responsabilidad social empresaria
en nuestro país.
En el segundo capítulo, analizaremos
el grado de desarrollo de la noción de RSE
en el resto del mundo y la importancia que los consumidores
e inversores atribuyen al comportamiento socialmente
responsable por parte de la empresas.
Examinaremos,
por otra parte, la reacción de las empresas
multinacionales a las nuevas demandas de responsabilidad
social; abordaremos los principales códigos
o lineamientos que guían el desarrollo e
implementación de informes y programas de
RSE; estudiaremos la manera en que diferentes organizaciones,
tanto privadas como públicas, promueven el
comportamiento socialmente responsable por parte
de las empresas, analizando en detalle las distintas
certificaciones y premios otorgados en Europa, Estados
Unidos, Brasil y Chile; concluyendo, finalmente,
con una somera descripción de la legislación
existente sobre el tema en algunos países.
En
el tercer capítulo desarrollaremos la
estructura básica del Índice
de Responsabilidad Social Empresaria
(IRSE), el instrumento a utilizarse en la evaluación
de los niveles de responsabilidad social empresaria.
Analizaremos distintos criterios puros y simples
con el objeto de demarcar lo que debe o no ser incluido
en el IRSE. Tras determinar la no existencia de
tales criterios simples, presentaremos la estructura
conceptual utilizada en la concreción de
esa demarcación, estableciendo las condiciones
necesarias y la condición suficiente que
nos permitirá definir cuando una acción
empresaria debe ser incluida en el IRSE.
Cerraremos
el capítulo elaborando la estructura del
IRSE, compuesta, como veremos, por cuatro Dimensiones
(Jurídico-Institucional, Económica,
Ambiental y Social) y tres Categorías pertenecientes
a la Dimensión Social (Desarrollo Laboral,
Ética y Transparencia, e Inversión
Social), subdividiéndose estas dimensiones
y categorías en diferentes Aspectos.
El trabajo finaliza con un breve Anexo en el que
se delinea una Agenda Futura de Investigación
orientada a desarrollar con mayor profundidad algunos
componentes del IRSE. Como intentaremos demostrar
en distintas partes del texto, determinados tipos
de acciones y propuestas son positivas tanto desde
un punto de vista individual, esto es, provechosas
para quienes las realizan o llevan a cabo, como
desde un punto de vista colectivo. Este tipo de
propuestas y acciones son las que, en concreto,
permiten cimentar dinámicas armónicas
y cooperativas.
Desde nuestra perspectiva, la sistematización
de comportamientos socialmente responsables por
parte de una empresa se encuentra precisamente en
esta categoría. Hacia eso apuntamos, reconciliar
virtud e interés. Sabemos que innumerables
obstáculos se nos presentarán en el
camino, pero justamente, como aseverara alguna vez
un filósofo alemán poco comprendido,
las dificultades son las que nos fortalecen y animan.
Actuar cuanto antes aumenta los márgenes
de acción y las probabilidades de éxito.
Hay mucho por ganar y poco por perder, por ello,
con realismo, pero también con audacia, consideramos
que intentarlo, al menos, es en sí mismo
positivo.
(1)
Cuando hablamos de actores sociales, lo estamos
haciendo indistintamente desde el punto de vista
individual, esto es, en tanto personas individuales
desenvolviéndose en sociedad, como desde
el punto de vista social o colectivo, esto es,
actores con algún grado de organización,
sean empresas, sindicatos u ONGs, que también
se caracterizan por ejercer un papel activo en
la sociedad. 4 4 Page 5 6 5
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