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El objetivo de este capítulo consiste en realizar un estudio sobre la situación actual de la Responsabilidad Social Empresaria en el mundo. Para llevar a cabo esta tarea se procura abarcar el universo completo de actores, relevando el comportamiento de los consumidores, inversores, grandes empresas, organismos internacionales, organismos no gubernamentales y gobiernos.
El capítulo se divide en 5 secciones:
1. Apreciación de la Responsabilidad Social Empresaria por parte de los consumidores e inversores: Situación actual y perspectivas futuras. Principalmente se analiza la importancia que los consumidores y los inversores dan al comportamiento social de las empresas, y la perspectiva futura de la misma.
2. Respuesta a la demanda de Responsabilidad Social Empresaria por parte de las empresas multinacionales. Se realiza un estudio sobre la reacción de las empresas multinacionales a la nueva demanda de responsabilidad social en Europa y Estados Unidos.
3. Principales lineamientos que guían la implementación o desarrollo de informes o programas de Responsabilidad Social Empresaria. Se hace un seguimiento de los códigos o lineamientos, incluyendo información detallada sobre las bases y fundamentos de los mismos. También se clasifican las instituciones que desarrollan los códigos según sus tareas específicas y se analizan sus estructuras organizativas.
Buen management 10% Combinación de factores 6%
Prácticas Laborales/ Etica en el negocio 16% Demostrar responsabilidad
con la sociedad 21%
Impacto medioambiental 12%
Calidad de la marca/ reputación 35%
4. ¿Cómo se promueve a nivel mundial la Responsabilidad Social Empresaria? Se estudia la manera en que distintas organizaciones no gubernamentales y gubernamentales, así como también iniciativas privadas con fines de lucro, promueven la Responsabilidad Social Empresaria en los casos de Europa, Estados Unidos, Brasil y Chile. Se analizan en detalle las distintas certificaciones, premios y otros indicadores de RSE.
5. ¿Existe legislación vinculada a la Responsabilidad Social Empresaria? Se releva la legislación existente, identificando países y aspectos.
1) Apreciación de la Responsabilidad Social Empresaria por parte de los consumidores e inversores: Situación actual y perspectivas futuras Como se ha sugerido en el capítulo anterior, incluir principios de responsabilidad social en las prácticas corporativas es, sin duda alguna, un buen negocio. En la medida en que las personas demanden prácticas de responsabilidad social a las empresas, y utilicen sus roles de consumidor e inversor para lograr la consecución de dicho fin será un buen negocio para las compañías redireccionar su rol de manera de satisfacer estas nuevas demandas. El mejor indicador que pudimos obtener para cuantificar, de alguna manera, la importancia que tanto el consumidor como el inversor dan a la Responsabilidad Social Empresaria fue la encuesta mundial, previamente citada para el caso argentino, realizada por Environics International a principios de 2001. Esta encuesta, que trata sobre la manera en que los consumidores y la sociedad perciben la responsabilidad social y medioambiental de la empresa, abarca 20 países (todos los continentes) y 20.000 personas (1.000 por país). Los principales resultados obtenidos por la encuesta se pueden sintetizar en las siguientes cinco preguntas realizadas: 46 46 Page 47 48 47 Factores RSE 49% Demostrar responsabilidad con la sociedad 21% Prácticas Laborales/ Etica en el negocio 16% Impacto medioambiental 12% Otros factores 45% Calidad de la marca/ reputación 35% Buen management 10% Combinación 6%
¿ Cuáles son los principales factores que forman la imagen de una empresa? Como puede observarse en el gráfico, los 5 principales factores son: calidad del producto y su marca (35%), la responsabilidad con la comunidad que demuestra la empresa (21%), las prácticas laborales y la ética en el negocio (16%), el impacto medioambiental en el proceso productivo (12%) y el buen management (10%). Si bien, el principal factor no tiene relación con la Responsabilidad Social Empresaria, la suma de factores que sí la tienen es superior al resto. Es decir, si se divide las respuestas en dos grupos, se encuentra que los factores de RSE alcanzan el 49%, mientras que los otros factores sólo el 45%, y el 6% restante forma la imagen de la empresa con una combinación de ambos.
Principales expectativas de los objetivos de una empresa. Para el 34% de los encuestados el objetivo de una empresa debe ser el de colaborar en la construcción de una sociedad mejor, para el 33% las empresas deben limitarse a generar beneficios y pagar sus impuestos y para el restante 33% el objetivo de las firmas debe encontrarse entre las dos posiciones anteriores. A pesar de que la opinión esta igualmente distribuida entre las tres respuestas, podemos aseverar que el 67% de los encuestados espera que las empresas superen sus objetivos tradicionales, de generar beneficios y pagar impuestos, para incorporar criterios de responsabilidad social.
Consumidores que han penalizado empresas por considerarlas socialmente irresponsables.
Es importante aclarar que, en el marco de la encuesta, penalizar empresas se refiere a no comprar sus productos o a hablar mal de la compañía. Si bien hay una diferencia importante entre ambas penalizaciones, no se pudo desagregar las respuestas. Más allá de esta observación, encontramos que los resultados una vez más insinúan la importancia que dan los consumidores al comportamiento social de las empresas. En América del Norte, Europa y América Latina, el 42%, 25% y 23% de los encuestados respectivamente penalizaron empresas por considerarlas socialmente irresponsables. Es interesante advertir que si bien el concepto de Responsabilidad Social Empresaria, surgió en Europa, en América del Norte se ha desarrollado vertiginosamente.
Consumidores que han premiado empresas por considerarlas socialmente responsables. Al igual que en el caso anterior, se considera premiada una firma si se ha hablado bien de la compañía o se ha comprado algún producto de la misma. Como puede observarse en el cuadro, América del Norte figura, nuevamente, como la región con mayor reacción por parte del consumidor, y en este caso más del 50% de la población ha premiado empresas por su comportamiento social.
También pueden destacarse Europa y Africa, pero con porcentajes significativamente inferiores a los de América del Norte. Es interesante distinguir que comparando estas respuestas con las de la pregunta anterior se observa que, en general, los encuestados que han premiado empresas superan a aquellos que han castigado. Es clara esta particularidad en el caso de América del Norte, en el que 52% ha premiado y 42% ha castigado, y en los casos de Africa y Asia, en el que 24% y 13% respectivamente ha premiado y 18% y 8% ha castigado. En los casos de Europa y Eurasia, la diferencia no es significativa, mientras que en América Latina, contrariamente al
Región % América del Norte 42% Europa 25% América Latina 23% Africa 18% Eurasia 10% Asia 8%
Regiones % América del Norte 52 Europa 27 Africa 24 América latina 17 Asia 13 Eurasia 11 48 48 Page 49 50 49 resto de las regiones, el porcentaje de personas que ha castigado empresas supera al que las ha premiado (23% vs. 17%). Por último, cabe destacar que dentro de América Latina, la Argentina encabeza la lista con 24%, mientras que países como Brasil y Chile, en los que se ha desarrollado más el concepto de responsabilidad social, sólo alcanzan al 16% y 13% respectivamente.
Porcentaje de inversores que han comprado o vendido acciones producto del comportamiento social de una empresa.
Cómo puede deducirse de los resultados del cuadro, las personas no utilizan únicamente su rol de consumidores para demandar un comportamiento responsable a las empresas, sino que también presionan en su papel de inversores. Italia (33%) y Estados Unidos (28%), seguido este último, muy de cerca, por Canadá (26%), son los países con mayor porcentaje de inversores que ha comprado o vendido acciones producto del comportamiento social de una empresa. En estos países aproximadamente un tercio de los inversores incluyen factores de Responsabilidad Social Empresaria a la hora de colocar sus fondos, mientras que en Japón, Inglaterra, Francia y Alemania, si bien la cifra es menor, alcanza a un quinto del total de inversores.
En definitiva, luego de repasar la encuesta, se puede distinguir claramente que la RSE es un factor que es tenido en cuenta por un considerable porcentaje de consumidores e inversores alrededor de todo el mundo. En las regiones en que está menos diseminado el concepto, como en Asia y Eurasia, aproximadamente 10% de la población tiene inquietudes sobre el comportamiento social de las empresas, esta preocupación alcanza a la mitad de la población en América del Norte y a un tercio en Europa. Por su parte, la posición de América Latina es intermedia y aproximadamente un quinto de su población muestra interés por la responsabilidad social de las empresas.
América Latina % Argentina 24 Méjico 17 Brasil 16 Venezuela 16 Chile 13
País % Italia 33 Estados Unidos 28 Canadá 26 Japón 22 Inglaterra 21 Francia 18 Alemania 18
En lo que respecta a las perspectivas futuras, hay algunos indicadores que estarían señalando que la demanda de responsabilidad social empresaria de los consumidores e inversores podría crecer. Es sugestivo pensar que en la medida en que los generadores de opinión tengan un mayor interés sobre el comportamiento social de las empresas, este interés será transmitido a la población, asegurándose de esta manera el crecimiento futuro de la demanda por responsabilidad social empresaria. En la encuesta encontramos que la proporción de generadores de opinión (aprox. 38%) que tiene un fuerte interés por el comportamiento socialmente responsable por parte de las empresas, es considerablemente mayor que la de la muestra total (aprox. 25%). La brecha mencionada entre los generadores de opinión y la muestra total se observa específicamente en los siguientes ítems.
¿Discutió algunas veces sobre comportamiento de las empresas?
Generadores de opinión: 37% Muestra total: 20% Brecha: 17%
Rol de las compañías: Ayudar a construir una sociedad mejor.
Generadores de opinión: 38% Muestra total: 34% Brecha: 4%
¿Penalizó alguna empresa por ser socialmente irresponsable?
Generadores de opinión: 39% Muestra total: 23% Brecha: 16%
Finalmente, como ya se expresó, las brechas son significativas y lo que se puede esperar es que los generadores de opinión, cumpliendo su rol específico, transmitan su mayor interés al resto de la población y que, a su vez, ellos mismos refuercen la atención sobre la Responsabilidad Social Empresaria.
2) Respuesta a la demanda de RSE por parte de las empresas multinacionales Las empresas multinacionales, en respuesta a la creciente demanda por responsabilidad social, comenzaron a incluir en sus reportes corporativos informes sobre el desenvolvimiento económico, social y medio ambiental de la empresa. Estos nuevos informes, por el hecho de incluir tres aspectos bien diferenciados se los denominó "Triple Bottom Line". Los reportes sobre desenvolvimiento económico no se limitan exclusivamente al perfil financiero, sino que incluyen información sobre políticas de empleo y remuneración, como ser entrenamiento del personal, premios, salarios, creación de empleo durante el período y perspectivas futuras, y sobre finalidad de las inversiones. Los reportes sociales contienen información sobre el ambiente y las condiciones de trabajo, la seguridad de los trabajadores, la estabilidad del empleo dentro de la compañía, los derechos humanos y de los trabajadores, la diversidad de la fuerza laboral (antidiscriminatoria) y la filantropía corporativa. Los reportes medio ambientales incluyen información sobre el impacto del proceso productivo en el ambiente y el uso responsable de los recursos naturales, en especial de los recursos no renovables. La incorporación de informes "Triple Bottom Line" en los reportes corporativos surgió en primer lugar en Europa y luego se adoptó en Estados Unidos. Actualmente, en Europa Occidental el 68% de las multinacionales considera la elaboración de esta clase de reportes y en Estados Unidos, si bien el porcentaje es menor (41%), el crecimiento es vertiginoso(*) 36 . La evolución de la producción de los tres informes no es pareja. Como puede observarse en el cuadro, el aspecto económico es el más desarrollado, superando el 90% del total de empresas multinacionales tanto en Estados Unidos como en Europa. En el caso de Estados Unidos, al reporte económico lo sigue en difusión el informe social (65%) y en último lugar el medio ambiental (52%). En Europa, el porcentaje de empresas que elaboran reportes sociales y medio ambientales es el mismo (78%) y es superior al de Estados Unidos.
Estados Unidos Europa Occidental Económico93 %
98 % Social 65 % 78 % Medio ambiental 52 % 78 %
(*)36 Información según PriceWaterHouseCoopers "Management Barometer".
3) Principales lineamientos que guían la implementación o desarrollo de informes o programas de Responsabilidad Social Empresaria
En general, la mayoría de los lineamientos están dirigidos a regir las relaciones laborales y el medio ambiente y toman como bases la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los principios fundamentales del derecho al trabajo dictados por la Organización Internacional del Trabajo, la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de los niños, en especial sobre trabajo infantil, y los Principios de Río sobre medio ambiente y desarrollo. En las organizaciones que desarrollan los lineamientos participan todos los interlocutores de una empresa, es decir, tanto en la elaboración de los principios como en el desarrollo de los procesos de implementación y de standarización participan ONGs dedicadas a tareas sociales y medio ambientales, gremios y sindicatos de trabajadores y de empleadores, representantes de la comunidad de negocios y, en algunos casos, organismos gubernamentales. A su vez, estas instituciones pueden dividirse en dos grupos bien distinguidos: aquellas que dictan principios básicos y generales sobre el correcto comportamiento de las empresas en su relación con la sociedad y el medio ambiente; y aquellas que toman directamente esos principios o los complementan con otros y elaboran los procedimientos adecuados para su implementación y reporte de resultados en las empresas.Dentro del primer grupo encontramos principalmente dos instituciones:
1) Global Compact: es una iniciativa de las Naciones Unidas que comenzó en 1999 y cuyo objetivo es promover la RSE desarrollando valores universales. Tiene como misión expandir los beneficios de la globalización y evitar los efectos negativos de la misma mediante la difusión y convocatoria a los empresarios a cumplir y a adoptar nueve principios vinculados a los derechos humanos, derechos del trabajo y medio ambiente. El Global Compact está dirigido y fondeado por los programas de medio ambiente y desarrollo de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo y la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos.
2) OCDE Guidelines: es un código de conducta corporativo que fue creado en 1976 y revisado en el 2000. Los lineamientos son un instrumento que busca mejorar la relación entre los negocios y la sociedad dejando en claro los derechos y responsabilidades de las empresas multinacionales. El principal objetivo de los OCDE Guidelines es establecer políticas voluntarias que promuevan la transparencia empresaria específicamente sobre las relaciones laborales, la administración del medio ambiente, sobornos, competencia, intereses de los consumidores y difusión de ciencia y tecnología.
Las instituciones que pertenecen al segundo grupo son las siguientes:
1) Global Reporting Initiative (GRI): es una organización creada en 1997 por iniciativa de Coalition Environmentally Responsible Economies (CERES, Ong) y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Su misión es mejorar la calidad, rigor y utilidad de los reportes corporativos de sustentabilidad para que alcancen un nivel equivalente al de los reportes financieros. El GRI publicó en el año 2000, luego de dos años de consultas e investigaciones, el "2000 Sustainability Reporting Guidelines" que es un manual que presenta principios básicos y contenido específico para guiar la preparación de reportes de sustentabilidad de alta calidad. En la actualidad, 184 empresas en el mundo siguen los lineamientos que plantea GRI para la realización de sus reportes de sustentabilidad.
2) AccountAbility 1000 (AA 1000): es un producto lanzado a fines de 1999 por el Institute of Social and Ethical Accountability.
Su misión es mejorar e incrementar la contabilidad social y ética, así como también la realización de auditorías y reportes relacionados a este aspecto dentro de las empresas. El AA1000 describe un conjunto de procesos que una organización puede seguir para contabilizar, administrar y comunicar su desenvolvimiento social y ético, sin precisar o especificar cual debiera ser ese desenvolvimiento.
3) Social Accountability 8000 (SA 8000): fue desarrollado por "Social Accountability International" (SAI), que es una organización sin fines de lucro, fundada en 1997 (USA) y dedicada a mejorar el ambiente de trabajo y evitar la explotación laboral a través de la aplicación voluntaria de estándares de trabajo en las empresas, combinados con verificaciones independientes y reportes públicos. SA8000 provee estándares para certificar el desempeño de las compañías en nueve áreas: trabajo infantil, trabajo forzoso, salud y seguridad, libertad de asociación, prácticas de disciplina, discriminación, horas de trabajo, compensación y administración. El proceso de certificación se basa en los modelos ISO, pero se les adiciona elementos nuevos sobre auditoría social como por ejemplo, entrevistas a trabajadores, a clientes, a proveedores y otros. Social Accountability genera también una red de empresas virtuosas, puesto que exige a las compañías participantes que se inclinen por proveedores que cumplan con los requisitos de SA8000. Es así que SA8000 se convierte en un certificado que asegura condiciones de trabajo justas y decentes en las empresas y en sus proveedores.
4) Normas ISO 14000 y 14063: fueron creadas por International Organization for Stantarization (Suiza) en 1996 y 2001. La norma ISO 14000 provee guías estándares para dotar a las empresas de herramientas adecuadas para manejar y evaluar el impacto y los riesgos medio ambientales. Por su parte, la norma ISO 14063 desarrolla una guía estándar sobre principios básicos para la realización de reportes medio ambientales.
4) ¿Cómo se promueve a nivel mundial la Responsabilidad Social Empresaria?
En este punto se busca caracterizar el proceso de desarrollo de la Responsabilidad Social Empresaria. Es decir, se estudia la manera en que se lleva a cabo la difusión e implementación de la RSE en el mundo. A su vez, se hace un seguimiento de las certificaciones, premios u otros estándares que evalúan en algún sentido el comportamiento social de las empresas. Debido a las diferentes formas e intensidades en que se ha desarrollado la promoción de la RSE, hemos decidido ordenar el estudio por regiones o países.EUROPA
En Europa la promoción de la responsabilidad social es realizada tanto por organismos gubernamentales nacionales como por iniciativas del sector privado. Los organismos gubernamentales nacionales (Ministerios de Trabajo, Industria o Economía) buscan lograr un mayor compromiso de las empresas con los trabajadores y con el medio ambiente, mediante la creación de certificaciones sociales y medio ambientales y el otorgamiento de premios. Por su parte, las iniciativas privadas, se han concretado básicamente en tres tipos de instituciones. 1. En organizaciones creadas por las propias empresas interesadas en desarrollar un marco de responsabilidad social. Estas agrupaciones tienen por objetivo formar una red de información que abastezca a sus miembros y que se difunda hacia otras empresas, de manera de constituirse en un soporte de consulta a la hora de aplicar criterios de responsabilidad social en las compañías.
En Europa la red más importante es la CSR-Europe que forma parte de la red mundial CSR-World y que está diseminada en 14 países de Europa occidental. La misión de los socios nacionales es promover, mediante seminarios, congresos y otros medios, la Responsabilidad Social Empresaria a nivel nacional, regional y local.
2. En fundaciones y organismos no gubernamentales que son, a su vez, los que promueven la generación de redes de empresas, haciendo explícita la necesidad y los beneficios de incorporar criterios de responsabilidad social en las empresas. Los medios usuales de divulgación son, además de seminarios y congresos, el otorgamiento de premios.
3. En Cámaras, Confederaciones, Asociaciones de empleados o empleadores, y otras organizaciones de empresas o trabajadores que si bien no tienen como tarea principal la divulgación de la RSE, la promueven por medio de la creación de premios.
Es importante destacar que en Europa a pesar de que los organismos gubernamentales, por medio de las certificaciones, son los que más promueven la incorporación de criterios sociales y medio ambientales en las empresas, las redes de empresas y las fundaciones son las únicas que difunden el concepto integral de Responsabilidad Social Empresaria. Es claro que la inexistencia de un certificado que englobe todos los aspectos de la RSE está basada en que, como se dijo arriba, los organismos gubernamentales no completan el concepto y en que las iniciativas privadas han desarrollado muy pocas certificaciones. En cuanto a la extensión de las certificaciones y de los premios, encontramos que son generalmente nacionales y que aún no existe ninguna certificación o premio que abarque toda la Comunidad Económica Europea. Por último, conviene aclarar que si bien las certificaciones son creadas en su mayoría por organismos gubernamentales, el encargado de otorgarlas es siempre un comité formado por un conjunto completo de interlocutores.
(*) 37. PRINCIPALES ETIQUETAS O CERTIFICACIONES DE EUROPA:
1. Fair trade labels: etiquetas de comercio justo y equitativo concedida a productos que cumplen los requisitos de este tipo de comercio. Este certificado, tiene alcance mundial y fue creado por una organización mundial sin fines de lucro. La etiqueta garantiza un precio que cubre el costo de producción, una prima social para propósitos de desarrollo, pagos parciales para evitar que las organizaciones de pequeños productores se endeuden, contratos que permitan planear producción a largo plazo y relaciones comerciales también de largo plazo que permitan una correcta planificación y prácticas de producción sustentables. El objetivo de esta etiqueta es mejorar las condiciones comerciales de los productores del tercer mundo y en la actualidad se otorga sólo a productos primarios.
Países con etiqueta: Bélgica, Dinamarca, Alemania, Francia, Irlanda, Italia, Holanda, Austria, Finlandia, Suecia, Reino Unido, Suiza y Noruega.
2. Etiquetas sociales sólo de alcance nacional: Social Label (Bélgica): fue creada por la Cámara de Representantes en enero de 2002. Se otorga a los productos (no a las compañías) que demuestren que en toda su cadena de producción se respetan los cuatro derechos sociales fundamentales que son: no trabajo forzoso, no trabajo infantil, no discriminación y libertad de organización colectiva.
Det Sociale Indeks (Dinamarca): es una herramienta de autoevaluación, creada por el Ministerio de Acción Social en el año 2000, cuya función es medir el grado (0-100) de compromiso que tiene la empresa con los empleados. Aquellas compañías que superen la nota 60 pueden obtener, luego de una auditoría externa, la certificación.
Excellence through people standard (Irlanda): verificación y acreditación otorgada por el "Training and Employment Authority of Ireland" a aquellas empresas que cumplan con ciertos estándares de recursos humanos.
Fuente: European CSR Matrix glossary y los sites específicos de cada etiqueta.
Certificazione di Responsabilita Sociale (Italia): certificado creado en 2001 por la Cámara de Comercio a aquellos productos que han sido elaborados de acuerdo a las normas SA 8000.
SME Kitemark (Reino Unido): es un estándar nacional para pymes, creado por Business in the Community (organización de empresas), que reconoce el compromiso de la empresa con la comunidad local. Además este estándar provee un modelo simple para ayudar a la empresa a maximizar su impacto en la comunidad local. Los sponsors son organismos gubernamentales: The Home Office Active Community Unit y Small Business Service.
Premios a la responsabilidad social: Arets Rummelige Arbejdsplads (Dinamarca): premio anual que otorga el Ministerio de Trabajo a una compañía que haya implementado iniciativas para integrar a nuevos trabajadores, evitar la exclusión y generar estabilidad en el empleo.
Preis Freiheit & Verantwortung (Alemania): premio anual que se otorga a una compañía que haya demostrado compromiso social a través de su trabajo en: educación, generación de capital humano, balancear la vida familiar y laboral de sus empleados, la integración de minorías, y en su cuidado por el medio ambiente. El premio es otorgado por un jurado compuesto por la Federación de Industrias Alemanas, Confederación de asociaciones de empleados alemanes, Asociación de Cámaras de Industria y Comercio, la Confederación Alemana de Pequeñas Empresas y la revista Wirtschafts Woche.
Premio y ranking Empresa y Sociedad (España): la fundación Empresa y Sociedad, representante español de CSR Europe, premia a partir de octubre de 2001 a las empresas con una mejor gestión de su acción social. Las empresas participan en diferentes categorías:
1. Productos y servicios: se tiene en cuenta donaciones, servicios o venta a precios especiales, prestación de servicios especiales a personas desfavorecidas y programas en colaboración con clientes.
2. Programas en colaboración con empleados: se considera la financiación conjunta, el voluntariado, actividades cortas de trabajo en equipo y programas con antiguos empleados o jubilados.
3. Programas de integración laboral de personas desfavorecidas: se tiene en cuenta las oportunidades de formación y acceso al empleo, la formación profesional y la compra en centros especiales de empleo y empresas de inserción.
4. Programas de patrocinio y financiación de proyectos: se considera los programas que incluyen patrocinio y publicidad, concurso o convocatorias de proyectos, y campañas de obtención de fondos para ayudas de emergencia.
A partir de estas categorías Fundación Empresa y Sociedad ha elaborado un ranking de las empresas mejor percibidas por su acción social. La fundación también elabora un ranking de los medios de comunicación que mejor informan sobre proyectos sociales.
Sodalitas Social Awards (Italia): premio creado en febrero de 2002 por Sodalitas, que se otorga a las empresas bajo cuatro categorías: Procesos y administración de sistemas de responsabilidad social corporativa, Marketing social e Iniciativas financieras socialmente responsables. Sodalitas es una organización representante de CSR Europe en Italia, creada en 1995 por la Federación italiana de empleadores (Assolombarda).
Environmental and Social Reports Awards: son premios anuales a los mejores informes sociales y medio ambientales elaborados por las empresas. En Europa los países que otorgan premios de estas características son: Italia, Finlandia, Holanda y Gran Bretaña.
Inversión socialmente responsable: En Europa 251 fondos de inversión incorporan criterios de responsabilidad social en el proceso de configuración de sus carteras. En el Reino Unido el 5% de los activos invertidos en instituciones de inversión colectiva incorporan consideraciones sociales y medio ambientales al tradicional análisis financiero.
Los índices más reconocidos son: FTSE4GOOD (Reino Unido): elaborado en 2001 por Financial Times. SAM Sustainability Index (Suiza): elaborado por Sustainability Asset Management (SAM) (agencia de ratings).
ESTADOS UNIDOS En Estados Unidos la promoción de la Responsabilidad Social Empresaria ha surgido principalmente desde el sector privado y por medio de la inversión socialmente responsable, más que por el mecanismo de identificación de productos que puede tener un certificado o un premio. El papel del gobierno en el desarrollo de la cultura de la responsabilidad social empresaria ha sido prácticamente nulo y sólo puede destacarse el apoyo que brindan algunos estados (Connecticut, Minnesota, California y New York) en su función de grandes inversores socialmente responsables. La inversión socialmente responsable, en los Estados Unidos, incorpora dos estrategias claramente distinguibles. La primera de estas estrategias es llamada "Screening" y consiste en la práctica, por parte del inversor, de incluir o excluir de su portafolio a empresas según se las considere responsable socialmente o no. En la estrategia de screening participan tanto pequeños ahorristas, invirtiendo en Fondos Mutuales de responsabilidad social, como inversores institucionales que manejan sus propias inversiones y entre los que se encuentran organizaciones religiosas,municipalidades y estados, uniones, fundaciones, universidades y colegios, compañías de seguros y corporaciones. Los portafolios estructurados en base al criterio de screening muestran un crecimiento vertiginoso; en el período 1999-2001 se incrementaron 36% mientras que el total de inversiones manejadas profesionalmente lo hizo en 22%. En el 2001 los fondos llegaron a superar los u$ s 2 billones, abarcando un 10.2% del total de inversiones.
1999 2001 2001/ 1999Screened Portfolios
(u$s mil millones)
Total Portfolios
(u$s mil millones)1, 497
16,3002,030
19,90036%
22%Screened/ Total
Fondos de pensión9. 2%
16810.2%
23037%
Otro indicador que refleja la dinámica de este tipo de inversión es el número de fondos de pensión que utiliza criterios de responsabilidad social en la conformación de sus carteras y que aumentó de 55 en 1995, a 139 en 1997 y a 230 en 2001.
La segunda estrategia es llamada "Shareholder Advocacy", aunque podemos denominarla "Accionista Responsable". El accionista responsable es aquel que, en su carácter de dueño (en parte) de una compañía, intenta introducir criterios de responsabilidad social en las políticas y prácticas de la empresa. Para llevar a cabo esta tarea, el canal de comunicación más adecuado y formal es la presentación de resoluciones, que son votadas en la reunión anual de todos los accionistas. En Estado Unidos los accionistas responsables manejan un stock de acciones que supera los u$ s 900 mil millones. En su mayoría son inversores institucionales que, o actúan en forma particular o lo hacen por medio de coaliciones como es el Interfaith Center on Corporate Responsability, quien en el 2001 presentó 150 de las 261 resoluciones concernientes a la responsabilidad social. Por su parte, los estados de California, Connecticut, Minnesota y New York son líderes en la presentación y voto de resoluciones de responsabilidad social, principalmente en las relativas a la mejora de las condiciones de los vendedores y a la adopción de estándares de trabajo de la Organización Internacional del Trabajo.
Fuente: elaboración propia en base a datos de Social Investment Forum
Es importante destacar que además de los inversores institucionales y de los estados, esta estrategia convoca también a los pequeños ahorristas. La Securities and Exchange Commission (SEC) acuerda que cualquier accionista que posea más de u$s 2.000 en una compañía, durante todo un año, tiene derecho a presentar una resolución pidiendo información acerca de la empresa o invitando a considerar cambios en las prácticas o en las políticas. En Estados Unidos, la promoción de la responsabilidad social por medio de la inversión es complementada por otras iniciativas del sector privado. En el último lustro del siglo se han creado organizaciones o asociaciones de empresas, del estilo de CSR-Europe, cuyos objetivos son generar una fuente de información, establecer estándares de responsabilidad social, dar servicios de consultoría y difundir el concepto de responsabilidad social. El impacto y la repercusión que tienen estas redes son tan grandes que es difícil encontrar alguna empresa importante de Estados Unidos que no pertenezca a alguna de estas organizaciones. También es importante destacar que ninguna organización entrega certificados de responsabilidad social, y sólo en algunos casos se otorga premios. Los únicos certificados relacionados a la responsabilidad social que existen son otorgados por Transfair USA, que forma parte de la red internacional Fair Trade Labelling, y SA8000 que ya fue mencionada.
Certificaciones en Estados Unidos:
- Transfair USA: etiqueta de comercio justo y equitativo.
-SA8000 Corporate Involvement Program: asegura que toda la cadena de proveedores que utiliza una compañía cumpla con las normas SA8000. Este producto fue lanzado en 1999 e incorpora empresas tanto de Estados Unidos como del resto del mundo.
Premios a la responsabilidad social:
-Business Ethics Awards: premio anual nacional otorgado por la revista Business Ethics, desde 1989, a alguna compañía que se haya destacado en algunos de los siguientes criterios:1. Ser un líder en el campo de la aplicación de la ética al negocio.
2. Tener programas o iniciativas relativas a la responsabilidad social.
3. Tener una importante presencia nacional o mundial en lo referente a comportamiento ético.
4. Destacarse en al menos un área de responsabilidad social.
5. Haber conseguido últimamente algún logro referido a la responsabilidad social.-BBB International Torch Award: premio anual otorgado a aquella compañía que haya demostrado altos estándares de comportamiento con los clientes, empleados, proveedores, accionistas y la comunidad, y que haya actuado con honor y verdad en su publicidad y en las prácticas de venta. El premio se estableció en 1996 y abarca cuatro categorías de empresas según la cantidad de empleados. El premio lo otorga el Consejo de Better Business Bureaus que es una organización paraguas para el Better Business Bureau System , fundada en 1912. EL CBBB es mantenido por sus miembros que son 300 empresas nacionales líderes y por 129 Better Business Bureau locales.
Algunas organizaciones de implementación y apoyo de la responsabilidad social empresaria:
-Business for Social Responsability: es una asociación de empresas, sin fines de lucro, que ayuda a las compañías a alcanzar éxito comercial respetando valores éticos en su relación con los empleados, con la comunidad y con el medio ambiente. Las compañías miembros de BSR emplean a más de 6 millones de personas en el mundo. BSR provee a sus miembros de: 1. Servicios de consultoría 2. Fuentes de información 3. Externalidades de red No certifica ni empresas, ni productos, y ninguna empresa miembro puede utilizar su logo con fines de marketing sin previo permiso.
-Center for Corporate Citizenship at Boston College: fundado en 1985, ofrece trainee a ejecutivos y consultoría e implementación de estándares de excelencia. Actualmente tiene más de 350 empresas miembros.
BRASIL Y CHILE La promoción de la Responsabilidad Social Empresaria en Brasil y Chile se encuentra en una primera etapa de desarrollo y por el momento han surgido desde el sector privado sólo unas pocas organizaciones dedicadas a difundir el concepto y desarrollar su implementación. En su mayoría estas organizaciones se estructuran en asociaciones de empresas o fundaciones financiadas por empresas, que cuentan con el apoyo técnico de redes de Responsabilidad Social Empresaria internacionales, y en algunos casos reciben financiación del gobierno, así como también de organismos internacionales.
En Brasil el concepto de RSE y su difusión tiene origen en 1998 con la creación del Instituto Ethos de Empresas y Responsabilidad Social. El Instituto Ethos es una organización sin fines de lucro formada por una asociación de empresas de distintos tamaños y sectores interesadas en desenvolver sus actividades en forma socialmente responsable y en el marco de un permanente proceso de evaluación y perfeccionamiento. El Instituto también cuenta con socios internacionales claves en lo que respecta al apoyo técnico y reputacional como son, el Prince of Wales Business Leadership Forum, del Reino Unido, y el Business for Social Responsability de Estados Unidos. En el año 2000, luego de dos años de trabajo, el instituto logró publicar los Indicadores Ethos de Responsabilidad Social con el objetivo de introducir la responsabilidad social dentro de los procesos de gestión de las empresas y lograr que el tema sea tratado como parte de la estrategia del negocio y del sistema de planeamiento. Estos indicadores, por una parte, permiten a las empresas autoevaluarse y conocer el benchmark de su sector o del conjunto de las empresas, en un marco de absoluta confidencialidad, y por otra, dota al Instituto Ethos de una evaluación del estado en que se encuentran las prácticas de responsabilidad social empresaria en el país. En base en la experiencia obtenida con la aplicación de los Indicadores Ethos versión 2000, el Instituto lanzó en el 2001 una nueva versión revisada, incluyendo una guía de elaboración de informes y balances de Responsabilidad Social Empresaria. Por su parte, el gobierno, interesado también en el concepto de RSE, delegó al Instituto de Pesquisa Economica Aplicada (IPEA), fundación pública subordinada al Ministerio de Planeamiento y Gestión, la realización de una encuesta nacional que determine la magnitud y la forma en que las empresas llevan a cabo tareas de acción social. La finalidad última del gobierno es identificar los espacios en los que la acción social del Estado puede ser complementada con las iniciativas de la sociedad, tanto de las empresas privadas como de las organizaciones del tercer sector. En lo que respecta a certificaciones, Brasil es el único país de Latinoamérica que cuenta con la certificación SA 8000 y a la cual han alcanzado 19 compañías, con un total de 8.700 empleados. El único premio de responsabilidad social, con cierto alcance, es el Premio Balanco Social en reconocimiento al mejor reporte social elaborado por las compañías. Es organizado por la Asociación de Mercados de Capitales, la Asociación de Comunicación Empresarial, la Fundación Instituto de Desarrollo Empresarial y Social (FIDES), el Instituto de Análisis Social y Económico y el Instituto Ethos.
En Chile la Responsabilidad Social Empresaria es fomentada por Fundación Prohumana y Acción Empresarial, dos organizaciones sin fines de lucro financiadas por empresas, el gobierno y organismos y fundaciones internacionales. La Fundación Prohumana fue fundada en 1998 y se dedica a la investigación y desarrollo de conocimientos relacionados con la responsabilidad social y con la filantropía,a la generación de redes de cooperación y espacios de diálogo, y a sensibilizar a la sociedad respecto de la responsabilidad social empresaria y ciudadana. Durante el año 2002, Prohumana realizó un importante estudio que indaga sobre las visiones, prácticas y metodologías existentes en las empresas chilenas (*)38 al momento de desarrollar o implementar proyectos, planes o programas vinculados a la responsabilidad social. Por su parte, Acción empresarial fue fundada en el 2000 y es el símil chileno del Instituto Ethos y, al igual que éste, cuenta con el apoyo técnico del Business for Social Responsability (BSR, EE. UU). En el 2001 el instituto lanzó la primera versión de los Indicadores Acción Empresarial, con una muy buena respuesta por parte del empresariado chileno.
5) ¿Existe legislación vinculada a la Responsabilidad Social Empresaria? La legislación relacionada con la Responsabilidad Social Empresaria comenzó a desarrollarse en estos últimos tres años y sólo en algunos países de Europa y Africa. La legislación existente establece principalmente normas que deben cumplir los fondos de pensión y las empresas que tengan cotización pública de acciones. En algunos países, además, se exige que las empresas conozcan los OCDE guidelines para ser beneficiarios de determinados programas de inversión o exportación.
Principales normas: Fondos de Pensiones: en Bélgica (2001), Alemania (2001), Suecia (2000), el Reino Unido (2000) y Francia (2001) se requiere que se informe anualmente sobre las consideraciones sociales, éticas y medioambientales tomadas en cuenta en sus políticas de inversión y en el ejercicio de los derechos vinculados con dichas inversiones.
(*)38 El trabajo se realizó con una muestra de 12 empresas chilenas de distintos sectores .
Cotización pública de acciones:
-Francia: a partir del 2001 se obliga a las compañías que tienen cotización pública a presentar informes sociales y medioambientales en sus reportes anuales.-Sudáfrica: se obliga a las empresas que cotizan en la bolsa de comercio que cumplan con el Código King. Dicho código pone énfasis en la transparencia informativa sobre los resultados económicos, sociales y medioambientales de las compañías.
OECD guidelines: Holanda (2001) y Finlandia (2001) exigen a las empresas como requisito para ser beneficiarios de programas de inversión y exportación que conozcan los OECD guidelines.
1) Introducción
El Índice de Responsabilidad Social Empresaria (IRSE), representa la estructura de evaluación que deberá ser utilizada para otorgar o no a una empresa la certificación de "empresa socialmente responsable". Este índice estará ordenado siguiendo las grandes dimensiones de la RSE. Dada su amplitud, algunas de estas dimensiones contendrán categorías, algunas de las cuales, a su vez, contendrán diversos aspectos, que estarán conformados por un conjunto de indicadores, los elementos finales a tener en cuenta en la concreción de las evaluaciones. Las dimensiones, categorías y aspectos de la RSE son tantos y tan complejos que la estructuración delineada en este trabajo constituye solamente una aproximación básica y preliminar a una tarea más amplia y completa de elaboración y perfeccionamiento permanente. La RSE es un concepto positivo y, en este sentido, gran parte de los indicadores deben evaluar acciones que denotan responsabilidad social, como cuando las condiciones de trabajo, seguridad y salud de los empleados de una empresa, por ejemplo, son muy buenas. Estas acciones sustentarán positivamente el otorgamiento de certificaciones de responsabilidad social. Sin embargo, el IRSE no debe dejar de evaluar negativamente acciones que denoten irresponsabilidad social por parte de las empresas, como cuando el marketing publicitario de una empresa, por ejemplo, no advierte a los consumidores sobre posibles efectos nocivos de sus productos. En la elaboración del IRSE deben incluirse todos los aspectos significativos que hacen a la RSE, pero más como una estructura conceptual que como un índice exageradamente exhaustivo y detallado. En este sentido, se debe intentar alcanzar un balance adecuado entre el objetivo de contar con una estructura de evaluación completa y clara que permita a las empresas saber de qué se está hablando cuando se hace referencia a la RSE, y el objetivo de brindar a los equipos técnicos evaluadores razonables niveles de flexibilidad que les permitan, al efectuar su trabajo, adaptar y especificar el IRSE a las características de cada empresa. El IRSE debe contener indicadores globales, que serán aquellos que se aplican de igual forma a todas las empresas, como el cumplimiento o no las leyes; mientras que otros indicadores requerirán una especificación sectorial. Bajo esta óptica, evaluar la existencia o no en una empresa de un programa de reciclaje de productos y/ o de tratamiento de residuos, será diferente según la importancia que puedan tener estos aspectos en la empresa en cuestión, lo cual estará relacionado con el sector al que pertenezca la misma. Otros indicadores requerirán una especificación según el tamaño de la empresa. Así, por ejemplo, para una empresa PYME cuya participación en el mercado no sea significativa, con seguridad no serán de aplicación indicadores establecidos para la evaluación de posibles prácticas monopólicas. En un sentido amplio, la mayoría de los indicadores cuantitativos deberán ser corregidos por el tamaño de la empresa. Así, por ejemplo, no sería un indicador adecuado la cantidad de dinero que una empresa gaste en capacitación laboral, pero sí lo sería la cantidad que gaste por empleado y período. La especificación sectorial y por tamaño, de todas maneras, es una de las tareas incluidas en la agenda futura de investigación. 39 Como componente de la estructura del IRSE, deberán establecerse, para los grandes campos de la Responsabilidad Social Empresaria, esto es, para las dimensiones y categorías, "umbrales mínimos" que cualquier empresa deberá necesariamente alcanzar o superar para poder obtener una certificación de RSE. Este tema será también parte de la agenda de investigación futura (Ver Anexo). En lo que sigue de este capítulo trataremos: i. ¿Cuáles son los criterios que se deben tener en cuenta para decidir qué quedará incluido o excluido en el IRSE?; y ii. El desarrollo de la estructura básica del IRSE.
2) Criterios de inclusión o exclusión en el IRSE La cantidad de campos que debe incluir un Índice de Responsabilidad Social Empresaria, como se dijo, son muchos y complejos. Tal como se comentó en el capítulo 1,
(*)39 Una de las tareas incluidas en la agenda es la adaptación de indicadores del IRSE a las particularidades de las PYMES. el IRSE incluye mayor número de componentes, mayor variabilidad entre los mismos y de evaluación más difícil que lo que representan índices como el ISO9000 o el SA8000. Dada tal vastedad y complejidad, es de gran importancia incluir sólo lo que resulta altamente significativo para la RSE, y no incluir, por razones de economía y eficiencia en el uso de este instrumento, aquello que no es verdaderamente significativo. Para decidir qué incluir y qué no incluir en el IRSE, no existe un criterio puro y simple de demarcación. Podemos ejemplificar esta aseveración intentando aplicar tres criterios diferentes y observar, para cada uno de ellos, el fracaso de esta mecánica. Un primer criterio a aplicar sería utilizando el concepto de "maximización tradicional de los beneficios", en el sentido que las acciones de la empresa que respondieran a este concepto no serían tenidas en cuenta por el IRSE. Aquellas acciones, por el contrario, que fueran más allá de esa maximización quedarían incluidas, como cuando una empresa, por ejemplo, dedica esfuerzos y recursos para mejorar las condiciones de reinserción laboral de sus trabajadores despedidos. Es claro que este criterio no brinda una línea demarcatoria adecuada. En Argentina, formando parte de la "maximización tradicional de beneficios", muchas empresas no cumplen adecuadamente con las leyes fiscales, de seguridad social o de protección ambiental. En tanto es indudable que uno de los objetivos fundamentales por los que se elabora el IRSE es sancionar este tipo de irresponsabilidades y beneficios no legítimos, tales acciones negativas no pueden excluirse de la evaluación. Existen otras que, formando parte de lo que denominamos "maximización tradicional", también deben necesariamente incluirse, como cuando una empresa, por ejemplo, se preocupa por brindar a sus empleados buenas condiciones laborales de higiene, seguridad, capacitación, iniciativa, etc.
Esta acción debe incluirse en el IRSE por la importancia que tiene como generadora de capital social en forma de externalidad a través de personas que, por haber pasado su jornada laboral en condiciones apropiadas, denotan en su vida fuera de la empresa más satisfacción, educación, confianza e identidad. Otro criterio posible que también colapsa como demarcador es tener en cuenta el "carácter de los interlocutores" sobre los que impactan las acciones de las empresas. Podría postularse que si esas acciones se dirigieran a interlocutores internos (empleados, accionistas) no quedarían incluidas en el IRSE; mientras que si se dirigieran a interlocutores externos (gobierno, consumidores, sociedad civil, otros actores sociales), quedarían incluidas. Resulta claro demostrar como colapsa este criterio. De nuevo, todas aquellas acciones que motivan, capacitan, educan éticamente, etc. a los empleados (el principal interlocutor interno), por las razones dadas en el párrafo anterior, esto es, en tanto contribuyen a generar capital social, deben enfáticamente ser incluidas. En un sentido negativo, acciones que engañan a los accionistas (interlocutor interno) haciendo aparecer beneficios contables ficticios, de lo cual han abundado casos en los últimos años, también deben ser incluidas en virtud del efecto externo negativo que tienen sobre el desarrollo del mercado de capitales. Por el contrario, acciones convencionales y correctas de marketing que se dirigen a consumidores (interlocutor externo) no deben ser incluidas, puesto que, en principio, no existen implicancias de externalidades sociales (positivas o negativas) importantes. Un tercer criterio que también colapsa es el de la importancia del rol social de las acciones de la empresa. Podría decirse, en este sentido, "que sólo se incluirían aquellas que tuvieran un importante rol social". Es fácil ver lo inadecuado de este criterio. La empresa, por excelencia, es generadora de empleo, y éste es su principal rol social. Sin embargo, la creación de empleo, salvo alguna situación especial que analizaremos más abajo, no debe ser incluida en el IRSE. La generación de empleo, por sí misma, no implica la presencia de externalidades, por lo tanto debe ser dejada en manos del mercado, quien conducirá naturalmente a cada empresa a generar la cantidad de empleo que resulta privada y socialmente óptima. Es importante recordar, además, que el cumplimiento del contrato económico por parte de las empresas, esto es, su maximización competitiva de beneficios, continúa siendo su contribución social más importante y esencial, por lo que "la importancia del rol social" no puede ayudar a separar lo que debe o no incluirse en el IRSE.
Aceptada la no existencia de un criterio puro y simple que determine aquello que debe o no debe ser incluido, la solución a esta cuestión se obtiene utilizando los criterios conceptuales más complejos que se desarrollaron en el primer capítulo. El punto de partida es considerar a la empresa como una unidad maximizadora de beneficios. Obviamente esta maximización está aprehendida desde el punto de vista del óptimo privado u óptimo empresario, que puede coincidir o no con la maximización vista desde el punto de vista del óptimo social, es decir, del óptimo para la sociedad en su conjunto. Considerar a la empresa a la que se aplicará el IRSE como una unidad maximizadora de beneficios, supone que, en la elaboración e implementación del IRSE, no interese distinguir si las acciones empresarias que se evalúan se derivan de gestiones empresarias eficientes o ineficientes. Una empresa puede no capacitar porque, tras efectuar un correcto análisis beneficios-costos, determina que esa capacitación no es buena para sus beneficios; mientras que otra empresa, por un error de gestión, tampoco capacita. El IRSE no distingue las causas y porqués de la no capacitación. En ambos casos simplemente no premiará a ninguna de esas dos empresas porque ninguna capacita. De hecho, en el sistema de mercado, las gestiones no eficientes deben ser entendidas como un fenómeno de corto plazo o coyuntural. En el largo plazo, la competencia, los cambios de dirección, las quiebras, etc., deberían ir eliminando las gestiones ineficientes. Las empresas deben tender a ser unidades maximizadoras, y obviamente que el proceso de evaluación de la RSE debe ser entendido como un proceso pensado con bases de largo plazo. Tomando entonces como punto de partida a las empresas en tanto unidades maximizadoras, la mayoría de las acciones empresarias que forman parte de esa maximización, anteriormente denominada "maximización tradicional de los beneficios", no serían incluidas en el IRSE. En este sentido, generar empleo, establecer una mejor división del trabajo en su organización, otorgar premios por productividad, maximizar el uso del capital fijo, hacer un marketing éticamente correcto, entre otras acciones que podríamos mencionar, no quedarían incluidas. La justificación para excluir tales acciones es que las mismas, impulsadas por la maximización, logran espontáneamente maximizar los beneficios para el conjunto social. Representan acciones donde la "mano invisible" funciona correctamente, puesto que la maximización de los beneficios privados (de la empresa) implica también, en estos casos, la maximización de los beneficios sociales (de la sociedad en su conjunto). Además, la cultura empresaria de maximizar beneficios se encuentra suficientemente desarrollada, no justificándose su promoción mediante la noción de RSE. Como apuntamos más arriba, los mercados competitivos tienen diferentes formas y mecanismos de remover y cambiar a aquellos empresarios ineficientes que no saben cumplir cabalmente con el contrato económico que tiene la empresa con la sociedad.
La razón por la que, en este tipo de acciones empresarias, el máximo privado coincide con el máximo social de debe a que las mismas no llevan asociados efectos externos, negativos o positivos. Si los llevan, por otra parte, no se manifiestan en términos de externalidades, es decir, las consecuencias externas de esos efectos, cuando efectivamente existen, son completamente apropiables 40 por la empresa. Tomemos el interesante caso de generar empleo para ejemplificar lo anterior, caso que también nos será útil para plantear otras cuestiones importantes relacionadas con el IRSE. No hay dudas, como ya se ha dicho, que la generación de empleo es la acción empresaria de mayor impacto sobre la sociedad en su conjunto. No obstante, estamos dejándola fuera del proceso de evaluación de la RSE. Veamos porqué. Si asumimos una situación de pleno empleo, estrictamente una situación con sólo una tasa natural de desempleo, cuando la empresa decide cuantos trabajadores ha de contratar siguiendo el principio de maximización de sus beneficios, este punto de óptimo privado es también el punto de óptimo social. Si contratara un trabajador por encima de la cantidad determinada por su óptimo privado, ambos óptimos se perderían, porque la productividad de ese trabajador en la empresa no alcanzaría a pagar su salario de mercado. El óptimo privado caería porque para la empresa el costo de esa contratación (el salario) superaría los beneficios aparejados por la misma (la productividad de ese trabajador en la empresa), disminuyendo consecuentemente los beneficios. El óptimo social caería por las mismas razones, esto es, porque el salario, que en pleno empleo es la productividad del trabajador en otras empresas, sería mayor que la productividad del mismo en la empresa que estamos considerando, o sea que la producción de la economía en su conjunto sería menor. Existiendo pleno empleo, pues, la generación de puestos de trabajo no implica ningún efecto externo no adecuadamente computado o internalizado en la decisión empresaria. Sin embargo, desde hace bastante tiempo, nuestra economía tiene un nivel de desempleo superior al natural. En este marco, si una empresa genera empleo, genera también un efecto social externo positivo, puesto que un trabajador desempleado no sólo le cuesta a la sociedad lo que deja de producir por estar desocupado, sino también por el impacto negativo desatado por la inactividad en la persona del trabajador, en su familia y en el tejido social.
(*)40 Cuando hablamos de apropiabilidad nos estamos refiriendo simultáneamente al pago o a la apropiación de los costos y beneficios externos generados por la acción empresaria.
Cabe preguntarse, entonces, por qué no estimular a las empresas a generar empleo más allá del nivel que les determina el logro de sus óptimos privados, premiándolas en el IRSE cuando lo hacen. Es indudable que la respuesta a la pregunta no es tan simple como cuando se trata de una situación de pleno empleo. Sin embargo, creemos que la respuesta es la misma. Una situación en la que no exista pleno empleo del trabajo debe ser considerada como una situación coyuntural a corregirse, pero esta corrección no debe quedar en manos de las empresas, sino en manos de las políticas macroeconómicas y laborales. Como se comentó cuando tocamos el tema de la ilegitimidad de las leyes, el sistema de evaluación de la RSE no puede abordar todos los problemas. En este sentido, eliminar el desempleo coyuntural está más allá de las misiones e implicancias del comportamiento socialmente responsable. Para terminar con esta especial cuestión, cabe plantear otro interrogante no integralmente dilucidado en este trabajo: ¿qué hacer en el caso de que exista un tipo de desempleo denominado "estructural"?(*) 41 Este desempleo ya no debe considerarse como un fenómeno de corto plazo, sino permanente y no solucionable mediante aquellas políticas. Creemos, pues, que las acciones empresarias dirigidas a solucionar situaciones de este tipo, por ejemplo, contratar a un ex-convicto, deberían ser valoradas positivamente por el IRSE. El análisis del desempleo estructural lo hemos incluido en el Anexo que define la agenda futura de investigación. Al considerar a las empresas como maximizadoras y eliminar del IRSE todas aquellas acciones empresarias donde el óptimo privado coincide con el social, estamos adoptando, hasta este punto, una lógica estrictamente friedmaniana(*) 42 , o sea que con relación a esas acciones la única responsabilidad social que cabría a las empresas sería la de procurar maximizar sus beneficios. Estimular o desalentar a las empresas a modificar esas acciones maximizadoras supondría, como dijimos, apartarse tanto del óptimo privado como del social.
(*)41 En general, se incluyen dentro del desempleo estructural situaciones como: desempleados con más de 50 años, desempleados discapacitados, ex-convictos o personas que han estado sin empleo durante un largo período.(*) 42 Véase, Friedman, M., op. cit.
¿Qué es entonces lo que deber ser incluido en el IRSE y por qué? Plantearemos las respuestas presentando, en primer lugar, las dos condiciones necesarias de inclusión; definiendo, una vez realizado lo anterior, la condición suficiente. Las dos condiciones necesarias que deben cumplirse para incluir una acción empresaria en el Índice de Responsabilidad Social Empresaria son:
(i) Que la misma tenga un impacto jurídico-institucional, económico, ambiental o social, externo a la empresa, significativo.
(ii) Que tal impacto externo no sea pagado por la empresa cuando es un costo (impactos negativos) y no sea cobrado por la empresa cuando es un beneficio (impactos positivos). La condición suficiente para que una acción empresaria quede incluida en el IRSE, supone el cumplimiento simultáneo de las dos condiciones necesarias. Ejemplifiquemos la decisiva proposición anterior mediante tres ejemplos: El cumplimiento del contrato económico tradicional entre empresa y sociedad tiene un gran impacto externo sobre la economía y la sociedad, pero mientras en el cumplimiento de ese contrato la empresa se apropie integralmente de los costos o beneficios de esos impactos, no hay espacio para pedirle algo más a la empresa porque los óptimos empresarios coinciden con los óptimos sociales. No se cumple la segunda condición necesaria y, por lo tanto, no se cumple la condición suficiente. Por el contrario, si una empresa genera un impacto ambiental externo negativo a través de la emisión de contaminantes, y no paga ese costo, al cumplirse las dos condiciones necesarias se cumple la condición suficiente. En este caso, el óptimo privado se disocia del social, por lo que hay espacio para que el IRSE incluya esa acción, considerándola negativamente. A su vez, si una empresa genera un impacto social externo positivo educando, por ejemplo, éticamente a sus empleados, quienes, en función de esa educación, serán mejores ciudadanos, dado que este efecto externo no es apropiable por la empresa, también aquí se cumplen las dos condiciones necesarias, cumpliéndose entonces la condición suficiente. Como el óptimo privado se disocia del social, hay espacio para que el IRSE valore positivamente aquella acción educativa de la empresa.
Antes de pasar a ejemplificar diferentes acciones empresarias maximizadoras de beneficios a ser incorporadas en el IRSE, es necesario tratar un caso, de gran interés e importancia, que se encuentra en cierta medida fuera de la estructura conceptual anterior. Se trataría de aquellas acciones empresarias donde se utilizan beneficios de la empresa para generar efectos externos positivos, como cuando una empresa, generando efectos ambientales positivos, financia la plantación de árboles, o utiliza recursos para resolver problemas de reinserción de empleados despedidos por la empresa, o ayuda a instituciones culturales con propósitos de mecenazgo artístico. Estas acciones empresarias se apartan en algo de la estructura conceptual núcleo de este capítulo porque las mismas pueden o no ser acciones maximizadoras de beneficios. Pueden estar orientadas a tal maximización cuando la empresa estima que esas acciones, al mejorar su imagen pública y social, directa o indirectamente, en el corto o en el largo plazo, repercutirán favorablemente sobre sus negocios y beneficios. Pero también pueden no estar orientadas por propósitos maximizadores y, en cambio, estar sustentadas por motivaciones puramente altruistas, cívicas o de filantropía empresaria. Creemos que esas acciones deben ser incluidas en el IRSE por tres razones:
(i) Las acciones a las que nos estamos refiriendo están en el corazón del nuevo contrato social entre empresa y sociedad y, por lo tanto, deben ser estimuladas.
(ii) Tales estímulos quedan justificados también porque casi siempre llevan asociados efectos externos positivos no adecuadamente apropiables.
(iii) La certificación, a su vez, constituye un adecuado mecanismo de potenciación e identificación de los efectos externos positivos generados por la empresa, permitiendo que los interlocutores los tengan efectivamente en cuenta y mejorando, de esta manera, sus condiciones de apropiabilidad.(*) 43 La inclusión del altruismo amerita una consideración adicional. Debemos dejar en claro que las acciones basadas en el altruismo que quedarán incluidas en el IRSE son aquellas que tengan asociados efectos externos a la empresa. En pocas palabras, no quedarán incluidas acciones que generen únicamente efectos internos a la empresa.
(*)43 Un ejemplo claro de cómo el IRSE puede mejorar la identificación, y reducir sus costos, en relación a una situación sin certificación de la RSE, es provisto en Porter y Kramer cuando comentan que mientras Philip Morris en 1999 dedicó 75 millones de dólares a contribuciones caritativas gastó 100 millones en publicitar que lo había hecho. Todo este sistema casuístico y costoso de evaluar la RSE puede ser sustituído con grandes ventajas por la certificación y la aplicación del IRSE. Véase Porter, M. y Kramer, M., op cit.
Por ejemplo, si una empresa para maximizar sus beneficios necesita sólo 100 empleados, y por razones de altruismo decide contratar 120, mediante esta acción, coincidiendo con Friedman, la empresa estaría desnaturalizando una de los aspectos más importantes del contrato económico: posibilitar el uso eficiente de sus recursos productivos y la concomitante maximización del producto social. Repetimos aquí lo que ya hemos reiterado: la Responsabilidad Social Empresaria no supone ni significa la sustitución de las responsabilidades sociales que emanan del contrato económico entablado tácitamente entre la empresa y la sociedad, sino su complementación y perfeccionamiento mediante un nuevo contrato de índole social. Habiendo completado la digresión anterior, pasemos a ejemplificar acciones empresarias que quedarán incluidas en el IRSE en tanto cumplen la condición suficiente, esto es, acciones con significativos efectos externos cuyas consecuencias no son adecuadamente apropiables por las empresas que las implementan y promueven. Tales acciones se agruparán en dos grupos: aquellas que impliquen efectos externos negativos y aquellas que impliquen efectos positivos. A su vez, cada uno de estos grupos se subdividirá según cada uno de los cuatro tipos de efectos: jurídico-institucionales, económicos, ambientales y sociales.
Acciones con efectos jurídico-institucionales externos negativos No cumplir con la legislación vigente. No transparentar apoyos financieros a organizaciones político-partidarias. No brindar información completa a organismos regulatorios estatales. Ejercer acciones de sobornos o presión incorrecta sobre funcionarios públicos. Son visibles los efectos institucionales negativos: cada una de estas acciones enrarece el ámbito de juridicidad, de transparencia electoral, de eficacia regulatoria o de ejercicio de las funciones estatales.
Acciones con efectos económicos externos negativos Llevar a cabo prácticas no competitivas sancionadas por la letra y el espíritu de las leyes de defensa de la competencia. Confeccionar informes financieros que contienen beneficios no realizados u ocultan pérdidas efectivas. Comerciar con proveedores que evaden el pago de impuestos o cargas sociales. No prever ni informar adecuadamente posibles impactos económicos negativos sobre la comunidad local asociados a las acciones empresarias. Estas acciones tienen efectos negativos sobre los mecanismos competitivos, o sobre el desarrollo del mercado de capitales o sobre la comunidad.
Acciones con efectos ambientales externos negativos Acciones contaminantes de la empresa sobre la atmósfera, el suelo, las cuencas hídricas, etc. Inexistencia de programas de reciclaje de residuos sólidos. Inexistencia de programas de ahorro de energía, agua, materias primas, etc. Sanciones a la empresa por violación de normas regulatorias ambientales. Cualquiera de estas acciones generan o denotan impactos ambientales negativos.
Acciones con efectos sociales externos negativos Marketing irresponsable ocultando posibles factores de riesgo asociados al uso de productos de la empresa Actitudes laborales discriminatorias No denuncia de hechos corruptos perpetrados por funcionarios, proveedores, clientes, etc. Prácticas de injustas diferencias salariales entre el personal.
En todos estos casos, dados esos efectos externos negativos no apropiables por la empresa, el óptimo privado se encuentra disociado del óptimo social. Al no tener que pagar los costos externos asociados a esos efectos, la empresa sobredesarrolla el nivel de su actividad en relación a los máximos que debería alcanzar según los óptimos sociales. Por ejemplo, una empresa al contaminar y no pagar el costo generado por la contaminación (efecto externo), puede vender sus productos a precios más bajos de lo que podría hacerlo en caso de pagar el costo de la misma. Los consumidores demandan más sus productos y la empresa sobredimensiona su producción. El rol del IRSE, al evaluar negativamente todas estas acciones y no conceder la certificación de socialmente responsable, orienta y alienta a los consumidores a "sancionar" a la empresa, ya sea consumiendo menos o dejando de consumir directamente sus productos. Ante esta situación, con el objeto de obtener la certificación, la empresa en cuestión reduce su actividad o reduce la contaminación. Al emprender cualquiera de estas dos acciones el sobredimensionamiento del óptimo privado se ha reducido, acercándose al óptimo social.
El segundo grupo es el de las acciones empresarias con efectos externos positivos y también con condiciones de apropiabilidad inadecuadas en relación a los mismos. Con las mismas subagrupaciones que en el caso anterior, incluimos los siguientes ejemplos:
Acciones con efectos jurídico-institucionales externos positivos Cumplir estrictamente con la legislación vigente. Ofrecer recursos humanos de la empresa para colaborar con proyectos gubernamentales. Dar respuesta efectiva y comprometida a pedidos de organizaciones comunitarias locales. Apoyar la realización de estudios de reorganización institucional. En estos casos la acción empresaria colabora con el desarrollo de la juridicidad, con la mejora de la administración pública o con el desarrollo comunitario e institucional.
Acciones con efectos económicos externos positivos Desarrollar mecanismos de información y de previsión de posibles impactos económicos de la acción de la empresa en las comunidades locales. Practicar una gobernabilidad corporativa que otorgue adecuada protección a los accionistas minoritarios de la posible explotación de directores y accionistas dominantes. Reflejar plena transparencia en los balances contables, financieros y económicos.
Transparentar correctamente las políticas y operaciones que rigen entre las unidades nacionales y el resto de las unidades componentes de un conglomerado multinacional. En estos casos la acción empresaria denota preocupación por los impactos económicos de las mismas sobre el ámbito local, colabora con el desarrollo del mercado de capitales, y con el cumplimiento cabal de las legislaciones nacionales de cada unidad integrante de una empresa multinacional.
Acciones con efectos ambientales externos positivos Financiar programas de plantación de árboles. Desarrollar programas de reciclaje de los residuos sólidos que genera la empresa. Introducir tecnologías ahorradoras del consumo de agua, energía, materias primas, y otros productos con implicancias ambientales. Realizar estudios sobre el impacto ambiental generado por las actividades de la empresa y aplicar tecnologías que reduzcan impactos ecológicos negativos. Todas estas acciones, sean internas o externas a la empresa, se dirigen a concretar un mejor y menor impacto ambiental externo.
Acciones con efectos sociales externos positivos Apoyar programas de la sociedad civil y del gobierno dirigidos a la acción social Apoyar las acciones de voluntariado social de los empleados de la empresa. Promover los valores y la educación ética en la comunidad laboral de la empresa Desarrollar programas de marketing con causa social. Todas estas acciones se dirigen a crear capital social dentro de la empresa y en la sociedad.
En todos estos casos las acciones generan impactos externos positivos no totalmente apropiables por la empresa. Es por ello que el IRSE las valora positivamente. Como las empresas llevarían adelante este tipo de acciones hasta el punto que les determina su óptimo privado, el IRSE, al valorarlas, estimula a las empresas a acercarse a un nuevo óptimo privado (que incluiría las valoraciones positivas dadas por el IRSE) más cercano al óptimo social.
3) La estructura básica del Índice de Responsabilidad Social Empresaria
a) Introducción
En el punto anterior hemos presentado los criterios conceptuales que permiten demarcar lo que debe o no estar incluido en el IRSE, es decir, los criterios que permiten identificar qué es necesario evaluar cuando se está tratando la cuestión de otorgar certificados de responsabilidad social a las empresas. En una medida importante, estos criterios suponen también la ponderación que debería darse a cada uno de los aspectos incluidos en la evaluación. En este punto presentaremos una propuesta de estructura básica del IRSE, entendiendo por ello la presentación de las dimensiones, categorías y aspectos a tener en cuenta para la evaluación de la RSE, incorporando algunos ejemplos de indicadores que, como se dijo más arriba, constituyen los elementos finales y más específicos del proceso evaluatorio. Es necesario destacar que en los trabajos sobre Responsabilidad Social Empresaria realizados en el exterior, tal cual lo presentado en el capítulo anterior, los marcos conceptuales que explican y justifican los esquemas de evaluación y/ o preparación de los triples balances (económico-financiero, ambiental y social) se encuentran escasamente desarrollados. Existen, por el contrario, explicaciones muy amplias y detalladas, en algunos casos demasiado rígidas y pretenciosas, sobre los indicadores que deberían incluirse en esas evaluaciones y/ o informes. Nuestro documento se inclina por un balance inverso, esto es, desarrollamos ampliamente el marco conceptual (capítulo 1 y los puntos 1 y 2 de este capítulo), pero no nos abocamos a detallar exhaustivamente los indicadores. Al comenzar el capítulo, comentamos la importancia y necesidad de brindar márgenes de flexibilidad que permitan a los equipos evaluadores encuadrar las características y particularidades de aquellas acciones que circunscriben el comportamiento socialmente responsable propio y característico de cada empresa. Usaremos el marco conceptual presentado en el punto anterior para ejemplificar y justificar la existencia de esos márgenes. Según ese marco, cuando una empresa capacita y educa a sus empleados, debe ser evaluado positivamente por el IRSE, pero debe ser evaluado únicamente por el efecto externo no apropiable por la empresa, como se explicó en el punto anterior. Esto quiere decir que cuanto más específica a la empresa sea esa capacitación, menor valor y ponderación debe dársele en la evaluación. En otros palabras, según nuestro marco conceptual, es necesario que, en este ejemplo, el equipo evaluador analice cuál es la naturaleza específica de la capacitación empresaria, y, en función de esas características, otorgue un mayor o menor reconocimiento a la misma. 44b) La estructura básica del IRSE
Las cuatro grandes dimensiones incluidas en nuestra propuesta de IRSE son: " Jurídico-Institucional " Económica " Ambiental " Social A título de una breve comparación ejemplificatoria, tomamos dos estructuras de índices comentadas en el capítulo anterior. Para el Global Reporting Iniciative (GRI), existen tres grandes dimensiones: Económica, Ambiental y Social. Para el grupo empresario chileno, Acción Empresarial, esas dimensiones son cinco: Misión, Visión y Ética; Calidad de Vida en la Empresa; Medio Ambiente; Compromiso con la Comunidad; y Comercialización y Marketing Responsable. Resulta interesante observar que la dimensión Jurídico-Institucional no aparece en la experiencia internacional. Siendo el principal componente de la misma el cumplimiento o no de la legislación vigente, tal vez su no aparición en el exterior se deba a que el no cumplimiento de las leyes por parte de las empresas no constituye verdaderamente un problema, o a que se considera, en tanto los organismos estatales funcionan eficazmente, que es una dimensión que no le corresponde tratar, y menos resolver, a la concepción de la RSE.(*)44 Es probable que el balance correcto entre el grado de detalle del índice de RSE y los márgenes de flexibilidad que deben tener los equipos evaluadores, se encuentre en un zona intermedia delinada por la estructura básica que presentaremos en el apartado que sigue, cuyo grado de detalle y especificidad debe ampliarse en futuras investigaciones, y las estructuras muy detalladas que se comentaron en el capítulo anterior, que no permiten acomodar la evaluación a las especificidades de cada empresa.
> Dimensión Jurídico-Institucional
Como apuntamos, el principal componente de esta dimensión de la RSE es el cumplimiento o no de las leyes vigentes, ya sea a nivel nacional como internacional. También queda incluido, aunque con menor ponderación, el cumplimiento de normas jurídicas de menor rango que las leyes, como decretos, ordenanzas, resoluciones. Como en nuestro país un amplio abanico de disposiciones legales existe en beneficio de intereses especiales, generalmente contradictorios con los de la sociedad en su conjunto, un problema que se planteó al comenzar el trabajo fue justamente cómo evaluar a las empresas que cumplieran con leyes manifiestamente ilegítimas. En nuestro país, por ejemplo, se aprobó una ley que promovía, mediante costosos subsidios pagados por el resto del país, la instalación de industrias en una ciudad como Ushuaia. ¿Por qué premiar a una empresa que cumplía, y usufructuaba, esa ley, cobrando altos subsidios y contaminando el inmenso capital turístico de la ciudad? La pregunta es válida, pero como ya se ha dicho en el primer capítulo, la solución al problema de la ilegitimidad de las leyes debe resolverse en un ámbito ajeno al de la RSE. En definitiva, estableciendo un criterio demarcatorio claro y definitivo, aceptamos que una empresa que no cumple con las leyes, independientemente de su mayor o menor legitimidad, no puede aspirar a ser considerada como socialmente responsable. Como también mencionamos en el primer capítulo, el cumplimiento legal supone el respeto del espíritu de la norma. Supone, como señala Nino, un comportamiento normativamente leal. (*)45 Si una empresa, en este sentido, utiliza la norma que introduce la figura de "períodos de prueba" en los contratos laborales, no en función de su espíritu sino con el fin de reemplazar permanentemente sus empleados a los efectos de minimizar el pago de indemnizaciones por despido, estaría incurriendo en un comportamiento normativamente desleal y, en consecuencia, sería evaluado negativamente. Si bien los aspectos jurídicos anteriores constituyen el núcleo de esta dimensión de la RSE, tan importante en nuestro país, hemos incluido en la misma aspectos institucionales tales como la promoción de relaciones transparentes con organismos gubernamentales, incluyendo aquí las acciones de presión o lobby que muchas empresas ejercen sobre decididores u órganos públicos, o con partidos políticos.
Dimensión Económica
Esta dimensión de la RSE tiene en la experiencia internacional, por ejemplo en el Global Reporting Initiative, un contenido más amplio que el que le daremos en el IRSE. En tales experiencias, tienden a incluirse aspectos descriptivos del impacto de la empresa en la comunidad local o nacional, pero sin evaluar ni considerar, en tanto condición necesaria de inclusión, que tales impactos tengan el carácter de externalidades cuyas consecuencias no puedan ser completamente apropiables por la empresa en cuestión. Ejemplos de acciones en la dimensión económica que quedarán incluidas en el IRSE, varios de ellos citados en el punto anterior, son los siguientes: Acciones relacionadas con la defensa de la competencia y la no utilización de prácticas monopólicas. Cuestiones de transparencia de la información económico-financiera que aporta la empresa. Prácticas de la empresa de comerciar con proveedores que evaden impuestos. Políticas que adopta en términos de administrar adecuadamente las externalidades económicas asociadas a la actividad empresaria que impactan, negativa o positivamente, sobre la sociedad, pero en particular sobre la comunidad local. Prácticas moderadoras de la inestabilidad laboral que padecen sectores con alta volatilidad en su demanda, como turismo estacional y otros. "Governance corporativo" en términos de resguardar los intereses de los accionistas minoritarios de prácticas desleales perpetradas por la dirección de la empresa y/ o accionistas dominantes. Prácticas por parte de unidades domésticas integrantes de empresas multinacionales de plena lealtad normativa con la legislación nacional e internacional, especialmente en relación a sus obligaciones tributarias. En todos estos casos se cumple nuestra condición suficiente, esto es, el impacto externo es significativo y las condiciones de apropiabilidad del mismo no son adecuadas.
(*)45 Véase Nino, C., op. cit., p. p. 40-43.
Las acciones de la empresa relacionadas con la defensa de la competencia pueden ser incluidas también en la dimensión jurídica, pero dada la importancia de sus impactos sobre la eficiencia del funcionamiento de los mercados, las hemos incluido en esta dimensión. El impacto externo no internalizado es visible aquí. Las prácticas monopólicas desvirtúan el buen funcionamiento del contrato económico, conduciendo a la empresa a generar una pérdida de eficiencia en la asignación de los recursos de la economía; pero este costo no es pagado por la empresa, sino que, por el contrario, obtiene un beneficio ilegítimo mediante ellas. La falta de transparencia informativa económico-financiera de la empresa impacta negativamente sobre el desarrollo del mercado de capitales, como así también sobre diferentes interlocutores de la empresa como inversores, accionistas, clientes, proveedores y gobierno. Hacer negocios con proveedores que no cumplen con sus obligaciones tributarias o laborales impacta negativamente sobre las condiciones de competencia en los mercados. Cambios en las ubicaciones geográficas de unidades de la empresa y/ o cambios importantes en su escala de actividades, cuando no son adecuada y preventivamente informados a los interlocutores locales, pueden generar impactos externos negativos significativos sobre la comunidad local. Empresas pertenecientes a sectores con altas variaciones estacionales en sus niveles de actividad deberían tratar de moderar posibles impactos externos negativos asociados a la generación de fuertes altas y bajas laborales estacionales. La empresa debería desarrollar un gobierno corporativo que resguardara adecuadamente los intereses de los accionistas minoritarios o de los acreedores no privilegiados. De lo contrario, impactaría negativamente sobre los mercados de capitales. Las unidades integrantes de empresas multinacionales deberían abstenerse de utilizar prácticas contable-administrativas internas al conglomerado multinacional para eludir el cumplimiento leal de las normas tributarias, financieras y comerciales, de cada uno de los países en los que actúan. De lo contrario, impactaría negativamente sobre los movimientos financieros internacionales y sobre la conveniencia de resguardar equitativamente los intereses de cada país involucrado.
Dimensión Ambiental
La dimensión ambiental tendrá dos Aspectos, el Interno y el Externo, aunque muchas acciones empresarias tendrán componentes ambientales de los dos tipos. El aspecto interno estará dirigido esencialmente al ahorro de recursos ambientales, mientras que el aspecto externo estará principalmente orientado a reducir los niveles de contaminación ambiental generados por la acción empresaria. Tener programas y/ o utilizar tecnologías ahorradoras de energía, agua, combustibles, materias primas que generan costos ambientales y productos tóxicos, estaría dentro de los aspectos internos. Cabe preguntarse aquí por qué no considerar estos ahorros como acciones propias de la maximización tradicional de los beneficios, y considerarlos entonces fuera del alcance del IRSE. La cuestión es que para todos esos insumos, probablemente sus precios no estén reflejando en su totalidad los costos ambientales que llevan asociados, y es por ello que el IRSE debería premiar esos ahorros para que los mismos vayan más allá de los niveles derivados de una minimización de costos tradicional. Es por esto que cuando incluimos el ahorro de materias primas nos referimos exclusivamente a aquellas que generan en su producción costos ambientales. La implementación de programas de reducción de residuos sólidos y/ o de reciclaje de desperdicios y materiales, constituye otro ejemplo que se incluye dentro del aspecto interno. Naturalmente que, como en todos los casos de inclusión en el IRSE, esos programas sólo deben serlo en cuanto cumplan con las dos condiciones necesarias, a saber, que el impacto ambiental externo sea significativo y que tal impacto no sea adecuadamente apropiable. La empresa que aplique programas de estas características, al reducir el nivel de desperdicios o materiales a desechar, estaría reduciendo también el costo que tiene la comunidad de recolectar y procesar esos residuos; pero como la empresa difícilmente pueda cobrar por este beneficio comunitario, este tipo de programas deben ser premiados por el IRSE . La acción de educación ambiental de los empleados tiene objetivos internos a la empresa, pero favorece también externamente a la sociedad, en tanto forma ciudadanos con un grado mayor de conciencia medioambiental. Como este efecto externo no es apropiable por la empresa, estas acciones deben ser premiadas en el IRSE como una forma de acercar el óptimo privado al óptimo social.
Acciones de estudio, monitoreo, programación y selección de tecnologías acerca del impacto ambiental externo negativo que se deriva de la actividad de la empresa y de las formas para reducirlo, son típicos componentes del aspecto externo de esta dimensión. Deben ser premiadas por el IRSE con el objeto de alentar esta clase de acciones. Acciones de apoyo a proyectos y programas orientados a generar compensación ambiental por los daños ecológicos que pueda originar la actividad de la empresa, como por ejemplo financiar actividades de forestación, formarán también parte del aspecto externo de la dimensión ambiental.
! Dimensión Social Constituye la dimensión más amplia y compleja de la idea de Responsabilidad Social Empresaria. En el IRSE se subdividirá en tres grandes categorías: Desarrollo Laboral, Ética y, Transparencia Inversión Social
1. Categoría Desarrollo Laboral Esta categoría de la dimensión social de la RSE es la más interesante, compleja y controvertida. La razón de su incorporación en el IRSE es que reconocemos que la empresa, específicamente su comunidad laboral, constituye un ámbito de gran importancia en la conformación de identidades y valores y en el incremento de los niveles de confianza y solidaridad entre los individuos. Aunque no puede negarse la importancia de instituciones como la familia, la escuela o las organizaciones intermedias, tampoco puede dudarse de la relevancia de la empresa, lugar en la que muchos argentinos transcurren gran parte de sus días y de sus vidas, en tanto ámbito estratégico de formación. En esto está la razón de ser de la inclusión en el IRSE. Si la empresa promueve acciones orientadas a mejorar los contenidos éticos y cívicos, la capacitación, la identidad, la autoestima o la confianza, entre otros valores, de sus empleados, y en virtud de estas acciones sus empleados resultan mejores ciudadanos, está contribuyendo de hecho al funcionamiento de la sociedad, concretándose, bajo esta dinámica, la existencia simultánea de un efecto externo social, en este caso positivo, no totalmente apropiable por la empresa. En pocas palabras, se está cumpliendo la condición suficiente de inclusión en el IRSE. De hecho, según los principios de administración y sociología de la empresa desarrollados en las últimas décadas, las firmas, con el propósito de aumentar la productividad y los beneficios, han implementando políticas de recursos humanos orientadas a mejorar las condiciones laborales, las relaciones dirección-empleados, el grado de motivación, la capacitación o promover iniciativas sugeridas por sus trabajadores. En realidad, en función de estos desarrollos que pueden ser encuadrados dentro de lo que denominamos la maximización tradicional de los beneficios, cabe preguntarse entonces por qué incluir esta categoría de Desarrollo Laboral dentro del IRSE. Simplemente, como apuntamos en el párrafo anterior, porque ese desarrollo laboral tiene impactos externos positivos sobre la sociedad en su conjunto (en términos de identidad, confianza, valores y civismo de los trabajadores), que no son apropiables por la empresa y que justifican, en consecuencia, que el IRSE premie acciones favorables a ese desarrollo procurando que la empresa vaya más allá de la "maximización tradicional de sus beneficios", la razón de ser del nuevo contrato entre empresa y sociedad. Como dijimos más arriba, esta categoría de la dimensión social es probablemente la más controvertida. Dominique Méda critica duramente esta postura. Desde su perspectiva, utilizando expresiones muy gráficas y contundentes, "poco a poco se ha extendido la idea de una empresa que desempeña, además de la función productiva, funciones de índole social tendientes a fomentar la expresión, la cohesión y la sociabilidad de los trabajadores [...] pero, ¿permite la definición de la empresa dar cabida a semejantes funciones? [...] La empresa (contesta) no se inventó para crear comunidades de trabajo [...] La vocación de la empresa es producir, y producir con la mayor eficacia, nada más. En cambio, considerarla una suerte de comunidad política destinada a fomentar la práctica de la vida social, o, peor aún, considerarla el ámbito principal para dicha práctica, sí merece criticarse pues supone incurrir en una grave equivocación. Estas funciones no le incumben a la empresa". (*) 46 Expresiones de este tipo llevan a un punto neurálgico la discusión sobre la validez y conveniencia de plantear un nuevo contrato de índole social entre empresa y sociedad, en cuanto alertan sobre la posibilidad de conducir a una desnaturalización conceptual y práctica de lo que debe ser la empresa en un sistema económico capitalista.
(*)46 Veáse Méda, D., op. cit., p. p. 149-153. 88 88 Page 89 90 89
Nuestro trabajo responde a tales señales de alerta en dos lugares: en el primer capítulo, cuando se analizó la compatibilidad entre "virtud e interés" en sus dos dimensiones, compatibilidad que deviene visible cuanto más desarrollada se encuentre entre los interlocutores una cultura de la responsabilidad social, potencialmente promovida por certificaciones integrales como la propuesta en este trabajo; y en el punto 2 de este capítulo, ya que, al definir a la empresa a ser evaluada por el IRSE como maximizadora de beneficios, la misma queda signada por el más puro espíritu "friedmaniano", sin ningún riesgo de desnaturalización. Méda tendría razón si se pretendiera justificar la idea de la RSE considerando que la naturaleza de la empresa no debería ser la maximización de beneficios. Coincidiendo en este punto con su postura, consideramos que demandar a la empresa que subvierta su naturaleza y desestime la maximización de beneficios supone plantear la cuestión desde una óptica voluntarista y equivocada. Nuestra línea de investigación y justificación soslaya claramente cualquier esbozo de voluntarismo. Según la estructura conceptual desarrollada en este trabajo, la empresa debe ir más allá de la "maximización tradicional de beneficios", pero nunca debe dejar de cumplir los lineamientos del contrato económico, sino simplemente plantear la maximización de los beneficios suponiendo la existencia de premios y castigos por parte de los interlocutores. En esta estructura conceptual, pues, la empresa siempre buscará su óptimo privado, pero la diferencia reside en que ese óptimo, en el marco de una comunidad que demande y exija comportamientos socialmente responsables, será mejor para la sociedad que el óptimo tradicional.
La Categoría Desarrollo Laboral se ha subdividido en 6 aspectos: Relaciones Empleados-Dirección; Salud, Seguridad y Beneficios Sociales; Entrenamiento y Educación; Diversidad, Oportunidad y No Discriminación; Jubilación y Despidos; y Derechos Humanos.
# Aspecto Relaciones Empleados-Dirección Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral se dirige a evaluar en qué medida las relaciones entre la dirección de la empresa y sus empleados se desarrollan dentro de un marco de equidad, transparencia y motivación para los trabajadores. Quedarían incluidas aquí acciones como: " La importancia otorgada por la gestión empresaria a los intereses y expectativas de sus empleados, como por ejemplo en cuanto a dar más flexibilidad al cumplimiento de la obligación laboral, posibilitar la existencia de días u horas libres para que sus empleados puedan atender necesidades privadas, personales, familiares o sociales. " Políticas dirigidas a informar y dialogar sobre las responsabilidades recíprocas inherentes a los empleados y a la dirección, sobre las visiones, programas y estrategias de la empresa, en especial relacionadas al área de recursos humanos, sobre cómo lograr mayor autonomía de los trabajadores, reconocer sus méritos y alentar sus iniciativas y sugerencias. " Políticas dirigidas a desarrollar las relaciones de diálogo e información con los representantes de los trabajadores. " Acciones relacionadas con la existencia de transparencia informativa económica y financiera sobre la empresa, en especial sobre las políticas y estructura de remuneraciones dentro de la misma, y orientadas a obtener un mayor grado de equidad vertical y horizontal en esa estructura.
# Aspecto Salud, Seguridad y Beneficios Sociales Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral está referido a las condiciones de trabajo dentro de la empresa relacionadas con la salud, seguridad e higiene y beneficios sociales disponibles para los trabajadores. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Programas de prevención de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales " Control, información y capacitación sobre las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo. " Existencia de planes o beneficios complementarios de las coberturas regulares de los riesgos de salud. " Existencia de comedores, instalaciones deportivas y/ o de esparcimiento, que pueden ser utilizadas por los empleados. " Programas de prevención y tratamiento de adicciones peligrosas.
# Aspecto Entrenamiento y Educación Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral se refiere a los esfuerzos empresarios orientados a mejorar el entrenamiento, la actualización y la capacitación general de los empleados. Dada la estructura conceptual desarrollada en el trabajo, lo que interesa en particular a la RSE es aquella educación que vaya más allá de la justificada por las características productivo-tecnológicas específicas a la firma en cuestión. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Actividades permanentes de desarrollo y capacitación para el perfeccionamientocontinuo de los empleados. " Programas de becas de estudio para los trabajadores. " Programas de educación básica, media y de erradicación de analfabetismo. " Actividades de formación para facilitar el reciclaje profesional de empleados ante cambios tecnológicos y reestructuraciones empresarias, y/ o para disminuir riesgos de exclusión de los mercados de trabajo.
Podemos utilizar este aspecto para ejemplificar el proceso de definición y selección de indicadores que midan la RSE, denotando las dificultades inherentes a ese proceso e intentando ilustrar algunos aspectos del delicado balance entre la conveniencia de contar con indicadores y la conveniencia de que los equipos evaluadores posean suficientes márgenes de acción para adaptar esos indicadores a las especificidades de cada empresa y de cada acción a evaluar. Veamos ejemplos de indicadores que pueden ser utilizados para evaluar el Aspecto Entrenamiento y Educación: Gasto total destinado a Capacitación. Claramente indicadores como éste deben ser rechazados, porque no están normalizados por el tamaño de la empresa. Relación en el año entre horas de capacitación y horas totales trabajadas, o promedio de horas de capacitación por empleado-año, o promedio de horas de capacitación por empleado-año por categoría de trabajador (gerentes, profesionales, administrativos, etc.). Estos indicadores no tienen el defecto del primero, y el último sugerido tiende a acercarse a tener en cuenta el nivel o calidad de la capacitación.
Relación entre el gasto anual en capacitación y el gasto anual en remuneraciones, o gasto promedio en capacitación por empleado-año. Estos indicadores también normalizan adecuadamente por tamaño de empresa, y en cuanto miden costos monetarios en vez de medidas físicas (horas), tienden a ponderar también el nivel o calidad de la capacitación. Esto último siempre que estén adecuadamente computados todos los costos para la empresa, o sea, por ejemplo, que esté computado el sueldo por hora de cada empleado que se capacita.
Los ejemplos anteriores ilustran posibles mecanismos de definición de indicadores en tanto componentes últimos del proceso de evaluación de la RSE. Sin embargo, cabe preguntarse si con la definición de los mismos el proceso queda concluido. La respuesta es negativa puesto que existen todavía dos cuestiones importantes a resolver. La primera se refiere a la necesidad de especificar tales indicadores, como ya se ha comentado, por sectores de actividad. Comparemos, por ejemplo, una empresa textil con una empresa de biotecnología. En esta última, es presumible que la relación entre horas-capacitación y horas-trabajo sea varias veces mayor que la misma relación para la empresa textil, y por ello indicadores sin especificación por tipo de actividad no son útiles. La segunda cuestión a resolver se relaciona con la estructura conceptual de evaluación de la RSE que hemos desarrollado en este trabajo. Según esta estructura, en el IRSE no contempla todo tipo de capacitación y, por otro lado, no todo tipo de capacitación tiene la misma ponderación. La que queda incluida y la que tiene más ponderación es aquella que más impacto positivo tiene sobre la sociedad en forma de externalidad, esto es, aquellas cuyos beneficios no son enteramente apropiables por la empresa. Una capacitación altamente especializada y específica al proceso productivo de una empresa cualquiera, independientemente de las ventajas internas a la propia unidad productiva, puede no aparejar efectos externos positivos para la sociedad. Por lo tanto, en tanto los beneficios son apropiados por la empresa, capacitaciones de este tipo no serían tenidas en cuenta por la evaluación de la RSE; mientras que un programa de alfabetización de trabajadores, por ejemplo, no sólo sería tenido en cuenta, sino también con alta ponderación. Esta segunda cuestión justifica la necesidad de otorgar a los equipos evaluadores amplios márgenes de acción que les permitan adaptar las acciones de cada empresa al espíritu de la estructura conceptual adoptada. Esta flexibilidad, empero, no supone tolerancia y complacencia, sino adaptabilidad a las particularidades de cada empresa.
# Aspecto Diversidad, Oportunidad, y No Discriminación Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral se dirige a premiar a la empresa que apoya la existencia de una significativa diversidad por género, edad, estrato social o capacidades, entre otras cosas, de su planta laboral; que acepta relaciones laborales con grados de flexibilidad suficientes como para adaptarse a situaciones de edad, género o discapacidad de sus trabajadores; y que practica, promueve y controla relaciones laborales no discriminatorias. También quedan incluidas aquí las acciones dirigidas a ofrecer oportunidades de empleo a desempleados estructurales (mayores de 50 años, ex-convictos presidiarios, desempleados por largo tiempo). Quedarían incluidas acciones como: " Prácticas de incorporación de trabajadores que se orientan hacia la diversidad en la planta laboral. " Aplicación de políticas dirigidas a mantener empleados que exceden los 50 años. " Existencia y promoción de normas que alientan las prácticas y conductas no discriminatorias. (*)47
# Aspecto Jubilación y Despido Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral se dirige a premiar acciones empresarias que denotan preocupación por las situaciones de bajas laborales, sean originadas por despidos o por jubilación. En cuanto a los primeros, por las acciones preventivas que se emprendan, por establecer un ordenamiento que contemple situaciones particulares de los despedidos y por el apoyo que se preste a los mismos en términos de su reinserción laboral. En cuanto a los segundos, por las acciones preventivas adoptadas para asegurar que cualquier jubilado de la empresa alcance una jubilación mínima decorosa, por asesorar y apoyar a sus empleados en las tramitaciones jubilatorias y por mejorar su adaptación a la condición de trabajador retirado. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Sostenimiento de programas previsionales complementarios a los propios del trabajador
(*)47 No obstante, la inclusión o exclusión de acciones de este tipo deben ser analizadas en mayor profundidad, tal como está planetado en la Agenda, por investigaciones futuras.
" Existencia de diálogo y análisis con los representantes de los trabajadores sobre líneas de acción alternativas a situaciones de despido. " Existencia de programas de despidos voluntarios. " Cumplimiento responsable de las indemnizaciones estipuladas por la ley.
# Aspecto Derechos Humanos Este aspecto de la categoría Desarrollo Laboral se refiere al respeto, promoción y educación por parte de la empresa de tratados y estándares internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Convenciones Fundamentales de Derechos Humanos, entre otras. Se entiende que la empresa debe mantener la misma postura al momento de relacionarse con sus proveedores, distribuidores y clientes.
2. Categoría Ética y Transparencia
Esta categoría se ha subdividido en 3 aspectos: Responsabilidad de Producto, Coimas y Corrupción, y Códigos de Conducta Ética.
# Aspecto Responsabilidad de Producto Este aspecto de la categoría Ética y Transparencia se refiere a las acciones empresarias dirigidas hacia tres direcciones principales:
<. La preocupación por proteger la salud y seguridad de los que adquieren productos y/ o servicios de la empresa de cualquier daño colateral o potencial en el uso de esos bienes y servicios;
<. La preocupación para que las acciones de marketing de la empresa sean responsables tanto en lo ético como en lo social; y
<. La búsqueda de mejor satisfacción de los clientes. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Políticas dirigidas a investigar, informar, etiquetar y monitorear la calidad de los productos y servicios vendidos, en especial en cuanto a eventuales impactos nocivos sobre la salud o seguridad de los clientes. " Promoción de valores éticos y/ o sociales en las campañas publicitarias. " Rechazo de un marketing no leal con la competencia, irrespetuoso de la privacidad de los consumidores o moralmente abusivo." Monitoreo de las conductas y acciones de distribuidores con relación a un marketing responsable y leal.
# Aspecto Coimas y Corrupción Este aspecto de la categoría Ética y Transparencia se refiere, por un lado, a todas aquellas acciones y conductas de la empresa orientadas a impedir comportamientos que no se adapten ni respeten, especialmente en sus relaciones con interlocutores públicos, normas elementales de decencia moral, civismo, lealtad y transparencia. Aunque esta postura debe promoverse y aplicarse ante la totalidad de los interlocutores (clientes, proveedores, competidores, sindicatos, organizaciones empresarias), sabemos que los casos más importantes a los que hacemos referencia deberían ser aquellos que impidan pagar coimas, reintegros, comisiones u otros "precios", o ejercer acciones extorsivas procurando obtener "favores" ligados a los negocios y beneficios de la empresa. Es indudable que en este aspecto debe incluirse también la preocupación activa por parte de la empresa de fomentar y procurar extender esta postura entre sus proveedores, contratistas, distribuidores y clientes. Por otro lado, la responsabilidad social de la empresa exige incluir también acciones de denuncia de funcionarios, empresas, sindicatos u otros interlocutores, que intentaran o concretaran acciones de coimas y corrupción. Este aspecto de la RSE resulta particularmente importante en nuestro país. Existen pocos instrumentos orientados a controlar la corrupción. Por un lado, los controles legales colapsan ante la ineficacia de los órganos estatales de control. Se comentó, en este sentido, el fracaso de la justicia a la hora de reducir los niveles de impunidad. Por otro lado, la sociedad tampoco sanciona informalmente a los que cometen este tipo de actos. En estos casos, la legitimación de la ilegalidad" se encuentra potenciada por actitudes del tipo "no te metás". En este marco de escaso control, la empresa, por su información y por los medios con los que cuenta, aparece nuevamente como un actor estratégico que podría ayudar a reducir o impedir determinados actos de corrupción.
# Aspecto Códigos de Conducta Ética Si bien anteriores aspectos de la categoría Ética y Transparencia incluyeron en el IRSE importantes cuestiones de ética, responsabilidad, lealtad y transparencia, este aspecto se refiere específicamente a la existencia concreta y explícita de normas y/ o códigos de conducta ética definidos por la empresa. Códigos que la empresa exige a sus empleados cumplir, que promueve entre sus interlocutores y que orientan su accionar al momento de relacionarse con proveedores, distribuidores, contratistas y clientes.
3. Categoría Inversión social Esta categoría, perteneciente a la Dimensión Social, está dirigida a las acciones de responsabilidad social más externas a la empresa. Es la más directamente relacionada con la comunidad, y si bien las 4 dimensiones en que hemos encuadrado la idea de la RSE contribuyen, de una u otra forma, a generar capital social, es indudable que esta categoría es la que más contribuye en este sentido. Quedan incluidas en esta categoría acciones de filantropía y mecenazgo, que en nuestro país, tal como señalamos en el primer capítulo, han sido consideradas, aprehendiendo la RSE en un sentido limitado, como el componente esencial de esa responsabilidad. Hemos subdividido esta categoría en 7 aspectos:
Gestión de Impacto Comunitario; Voluntariado Empresario; Marketing relacionado a una Causa; Acciones conjuntas con las ONG´s; Apoyos Proactivos a Programas Sociales; Mecenazgo; y Filantropía.
# Aspecto Gestión de Impacto Comunitario Este aspecto de la categoría Inversión Social se refiere a la preocupación que manifiesta la empresa por conocer, estudiar, potenciar, prevenir y ayudar a moderar los efectos negativos y positivos generados por su accionar sobre la comunidad, principalmente sobre las comunidades locales. Resulta claro que este aspecto es más importante cuanto mayor es el tamaño de la empresa. Quedan incluidas aquí acciones como: " Contratar estudios que analizan los impactos de la empresa sobre la comunidad local.
" Atender reclamos de impactos comunitarios de interlocutores locales, públicos y privados, y promover reuniones y análisis con los mismos para encontrar soluciones o alternativas. " Informar y actuar preventivamente sobre los posibles impactos de reestructuraciones y redimensionamientos de la empresa.
# Aspecto Voluntariado Empresario Este aspecto de la categoría Inversión Social se refiera a la promoción y apoyo realizado por la empresa de acciones de voluntariado social de sus empleados. En nuestro país, ante las dificultades que tiene el Estado para reclutar "gerentes" públicos de alto nivel, dificultades que se originan principalmente en los bajos salarios públicos y en la poca estabilidad, ante los permanentes cambios gubernamentales, de los puestos directivos, el apoyo a este tipo de voluntariado puede ser muy importante. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Apoyar institucionalmente, ya sea con recursos o con horas de trabajo regular, programas de voluntariado para sus empleados. " Estimular la participación de sus empleados en programas comunitarios que la empresa apoya y desarrolla.
# Aspecto Marketing Relacionado a una Causa Como es conocido, este aspecto de la categoría Inversión Social supone la realización de publicidades de venta de determinados productos y/ o servicios en las que se asegura que una parte del dinero obtenido por la venta de los mismos se destina a programas de tipo social (o ambiental): entre otros que podríamos mencionar, ayudar a niños pobres o contribuir a reducir la mortalidad infantil en hogares indigentes. Durante los últimos años, las acciones empresarias incluidas en este aspecto se han incrementado considerablemente en nuestro país. Esto demuestra que la mencionada cultura de la responsabilidad social se está desarrollando. El crecimiento de este tipo de acciones, en tanto tienen como finalidad aumentar las ventas y beneficios de la empresa, se debe a que la comunidad de consumidores demuestra, en efecto, ser sensible a acciones de este tipo. Resulta claro que virtud e interés, en estos casos, se encuentran asociados.
# Aspecto Acciones conjuntas con ONG's Este aspecto de la categoría Inversión Social se refiere al apoyo que la empresa brinda a ONG´s, sean locales, nacionales o internacionales. Este apoyo puede efectuarse mediante recursos monetarios, apoyos de voluntariado o haciendo conocer acciones llevadas a cabo por las ONG´s. El involucramiento de la empresa en la labor de las ONG´s debe ser valorado positivamente. Este involucramiento debe manifestarse en el conocimiento de la firma de la acción y logros de cada ONG, y después de haber dado el apoyo, en el monitoreo acerca de la eficacia con que cada ONG emplea el mismo en función de los objetivos que justificaron el mismo.
# Aspecto Apoyos Proactivos a Programas Sociales Este aspecto de la categoría Inversión Social se refiere al apoyo de la empresa a distintos programas sociales, pobreza, indigencia, analfabetismo, salud, adicciones, niñez, niños de la calle, educación, seguridad vecinal, entre otros. Estos programas podrán ser originados en organismos de gobierno, tanto nacional, como provincial, como local, o por organismos privados, inclusive la propia empresa. También en este caso el apoyo puede realizarse mediante recursos monetarios, voluntariado, publicidad o, inclusive, creando una Fundación empresaria. Como en el aspecto anterior, el grado de involucramiento efectivo de la empresa en el cumplimiento eficaz de los objetivos de esos programas sociales, debe ser valorado positivamente. Quedarían incluidas aquí acciones como: " Apoyo a programas públicos o privados de becas de estudio. " Financiamiento de estudios sobre programas y políticas sociales. " Apoyo a programas educacionales contra las adicciones. " Promover con otras empresas el apoyo a programas sociales.
# Aspectos Mecenazgo y Filantropía Estos dos aspectos de la categoría Inversión Social, unificados dada su similar naturaleza, se refieren a donaciones, en dinero y/ o especie, que la empresa otorga a diferentes organizaciones con el fin de fomentar el desarrollo del arte y el deporte, en estos casos se trataría de Mecenazgo, o de promover el desarrollo de otros objetivos de bien común (Filantropía). Hemos incluido estos dos aspectos dentro de la categoría Inversión Social a pesar de lo señalado en el capítulo 1, esto es, que los mismos no implican un involucramiento activo por parte de la empresa en el cumplimiento final de los objetivos que justifican tales donaciones. Por otra parte, como aclaramos más arriba en este mismo capítulo, no resulta relevante para nuestra enfoque de la RSE que estas acciones tengan como motivación mejorar la imagen social de la empresa procurando obtener mayores beneficios o se realicen por puro altruismo. En ambos casos, la empresa estaría generando un impacto externo positivo y, en virtud de ese impacto, se justifica su inclusión.
Anexo Una Agenda de Investigación Futura
Consideramos que este trabajo ha logrado avances en lo que hace a la fundamentación de la idea de Responsabilidad Social Empresaria y en la elaboración de una estructura conceptual básica sobre la cual sustentar un Índice completo de RSE. Sin embargo, resulta claro que el esfuerzo todavía está lejos del horizonte de llegada. Puede que su mayor logro sea constituir el punto de partida de futuras investigaciones. En lo que sigue enunciaremos, de manera introductoria y preliminar, los contenidos de algunas de estas posibles y necesarias investigaciones futuras. Según nuestra óptica, ellas son: La estructura básica del IRSE todavía debe desarrollarse en mayor detalle, definiendo, para las distintas dimensiones, categorías y aspectos, acciones e indicadores con mayor profundidad y precisión que la alcanzada en este trabajo. Los contenidos del IRSE, por otra parte, deben especificarse sectorialmente.
Apuntamos en el texto algunos ejemplos de esta necesidad: no puede reclamarse a una empresa textil que gaste en capacitación lo mismo que una empresa biotecnológica; no se puede dar la misma ponderación a una acción de protección medioambiental promovida por un banco que a una acción de las mismas características impulsada por una empresa que en su proceso productivo consume importantes cantidades de combustibles no renovables. Estos contenidos, a su vez, deben especificarse también en función del tamaño de la empresa. El caso más decisivo que se presenta en este plano es el de la adaptación a las PYMES. Es muy importante que el desarrollo de la RSE no sea funcional únicamente a las grandes empresas. Para ello el IRSE deberá adaptarse a la realidad de tamaño de las PYMES. La condición suficiente de inclusión de una acción empresaria en el IRSE es que se
cumplan simultáneamente dos condiciones necesarias: que haya un efecto externo (jurídico-institucional, económico, ambiental o social) a la empresa significativo, y que tal efecto no sea adecuadamente apropiable por la empresa. Debe avanzarse aún más en la definición y ejemplificación del concepto de "significatividad" como del concepto de "apropiabilidad". Como se ha expresado en el texto, debe analizarse en profundidad el establecimiento de los "umbrales mínimos" que cada empresa debería superar para ser merecedora de una calificación de empresa socialmente responsable. También debe analizarse la conveniencia de otorgar certificaciones que sean válidas
durante diferentes períodos de tiempo. Por ejemplo, que una empresa cuya responsabilidad social sea muy alta, excediendo con holgura todos los eventuales "umbrales mínimos", pueda obtener una certificación de RSE por 5 años; mientras que otra que apenas supere esos umbrales, reciba certificaciones de corta duración. Por último, como se indicó en el texto, debe definirse el desempleo que hemos llamado estructural, incluyendo sus componentes, y la pertinencia final de su inclusión como uno de los aspectos a evaluar para los casos en que las empresas colaboren en su reducción.
Bibliografía General Elster, J., El cemento de la sociedad, Barcelona, Gedisa, 1992. Friedman, M., "The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits", New York Times Magazine, 1970.
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