Por Patricia Altamirano
y Karina Caballero

Origen y Desarrollo de las Organizaciones del Tercer Sector

Casi a finales del Siglo XX, la inmensa mayoría de los hombres y mujeres del mundo trabajan por consolidar la participación ciudadana democrática en cada uno de los ámbitos de su vida cotidiana, en cada una de las instituciones a través de las cuales se han socializado. Desde el punto de vista sociológico la sociedad de la primera modernidad y sus sucesivos desarrollos han sido en dirección antihumanista (Donati, 1997).

Al compás de una progresiva transformación y complejización de la sociedad fueron surgiendo nuevas formas de solidaridad y acción colectiva, coherentes con las nuevas situaciones y las nuevas necesidades. Las llamadas organizaciones de la Sociedad Civil comienzan a expresarse de diferentes formas de acuerdo a lo que las costumbres y tiempos sociales les fueron indicando. Entre las causas por las cuales las redes de asociaciones del Tercer Sector emergen como actor colectivo con grados relativos de visibilidad pueden identificarse factores relacionados al contexto socio-político y coyuntura de acción y factores relacionados a las características de las demandas sociales.

Peculiaridades del Tercer Sector en Argentina:

El surgimiento histórico de las ONGs en Argentina se remonta a la llegada de las colectividades de inmigrantes europeos y toman un giro significativo con el cierre de los canales institucionales de expresión de demandas sociales en los años 70. La tarea de los sociólogos e investigadores sociales se circunscribía de esta manera en dilucidar si esta peculiaridad latinoamericana constituía un fenómeno "genuinamente nuevo" o una respuesta coyuntural al cierre de los canales instituidos. El análisis que realiza Elizabeth Jelín remite a que con el advenimiento de la democracia se pone un especial énfasis en la institucionalización y revitalización de los partidos políticos al mismo tiempo que instaura una política económica de ajuste y de mercado marcando una tendencia tanto hacia la postergación de resolución de problemas sociales como hacia el individualismo y relaciones sociales mercantiles.

Los 90 permiten la emergencia de organizaciones que existían con anterioridad con la diferencia de que este momento se presentan como alternativa para la promoción e implementación de políticas públicas y defensoras de los derechos de ciudadanía (social, política y económica). La iniciativa asociativo y la participación ciudadana, en este marco, ocupan un lugar estratégico frente al Estado y al Mercado ya que intentan aunar esfuerzos y recursos para satisfacer necesidades comunes, desarrollar procesos de adecuación institucional para dar respuesta a las nuevas demandas del medio, al mismo tiempo que exigen su inclusión en el campo de las políticas públicas.

Argentina cuenta en la actualidad con 51.750 fundaciones, asociaciones y organizaciones sin fines de lucro.

En ellas trabajan alrededor de 3 millones de personas, de cuales 2 millones seiscientas cincuenta y cinco mil son (cerca del 85 % del total) son voluntarios.


En el escenario actual se presentan las asociaciones que intervienen en casi todas las áreas portando un nuevo código simbólico de lo que significa, hacer sociedad. Los actores sociales y los movimientos en general tienen un rol doble por cumplir:
por un lado, son sistemas colectivos de reconocimiento social, que expresan identidades colectivas viejas y nuevas, con contenidos culturales y simbólicos importantes.
Por otro, son intermediarios políticos no partidarios, que traen las necesidades y demandas de las voces no articuladas a la esfera pública y las vinculan con los aparatos institucionales del Estado.

Vinculaciones del Tercer Sector con las Organizaciones Universitarias:
El eje sobre el cual gira la discusión se traslada al vínculo o articulación entre universidad y sociedad, entre conocimiento y comunidad. En la historia de esta vinculación podemos identificar tres períodos en los cuales es posible identificar tres modalidades de actuación y definición de estrategias. En la actualidad, la concentración económica, la creciente dualización social y la creciente fragmentación de los lazos sociales y lo que esto significa para el fundamento civil de la democracia están abriendo nuevas perspectivas, obligaciones y retos para las universidades. Se comienza a percibir que la universidad tiene una responsabilidad mayor vinculada ahora al desarrollo de la Sociedad Civil. La función social tradicional de ésta vinculada a la extensión, a los márgenes universitarios, ya no tiene cabida en el nuevo contexto. De este modo, el replanteo de la función social de la universidad debe orientarse a las necesidades básicas de la comunidad, a apoyar las diferentes formas de organización social. Para ello, deberá promover la extensión de los servicios esenciales que genera producción de conocimientos y formación profesional- a todos los sectores sociales;crear e imaginar nuevas prácticas profesionales útiles a la sociedad detectando áreas problemáticas, estructurando perspectivas multidisciplinarias.

Esto implica un desafío importante, dado que se trata de realizar rupturas con viejas modalidades tanto desde el Tercer Sector como desde las mismas instituciones universitarias, con la mira de establecer nuevas alianzas entre Estado y Sociedad Civil. Crear alianzas para construir respuestas a las necesidades de nuestras sociedades fragmentadas lo que significa intensificar las relaciones de la universidad con las organizaciones no gubernamentales y las comunidades.
Resultados de un trabajo de investigación a través de metodología de grupos locales sobre la caracterización del Tercer Sector y capacitación de postgrado.
A finales del año 1998, la Universidad Católica de Córdoba y la Fundación Juan Minetti emprenden una alianza con la finalidad de perfeccionar la llegada a las organizaciones que tienen que ver con la economía social solidaria mediante un programa orientado a su desarrollo. Los fundamentos por cuales se establece esta alianza obedecen a los procesos que en últimos tiempos han venido protagonizando las asociaciones civiles, jugando un rol privilegiado en torno al desarrollo social, su aporte a la economía y su implicancia en relación a la formulación de políticas sociales.

El Programa reviste la característica particular de sostenerse en tres "patas" plasmadas en tres tipos de proyectos (de capacitación, asistencia técnica e investigación), cada una de ellas esenciales para beneficiar el proceso de desarrollo de las organizaciones hacia su sustentabilidad (mediante la implementación de modalidades innovadoras de gestión institucional), su posicionamiento en la agenda política y su visibilidad en la sociedad.

Todos los análisis sociológicos dan cuenta del aumento en calidad y cantidad de las organizaciones del Tercer Sector pero es imposible comprender este desarrollo sin dirigir la mirada analítica hacia el carácter peculiarmente relacionar de la sociedad que está naciendo: se trata de una nueva forma del ejercicio de la ciudadanía, donde los actores colectivos reconocen su pertenencia a una comunidad política pero fundamentalmente se reconocen a sí mismos como un conjunto organizado, con grados relativos de autonomía, y se sustentan sobre bases culturales: que promueven la relación solidaria, operativas: que viabilizan la gestión institucional, normativas: que regulan la acción de sus miembros y productivas: de bienes relacionases colectivos.
El tema de definir la identidad de un sector de la sociedad no es tarea fácil. En líneas generales hemos visto que es posible analizar el tema desde una mirada externa y una mirada interna al sector. Desde la primera mirada se reconoce que las organizaciones tienen formas de estructuración y modos de operación particulares, poseen una figura jurídica que determina su consecuente reglamentación a la que debe atenerse, asumen modalidades y fines diferenciados de producción de bienes y servicios y, finalmente, establecen para su acción propósitos y funciones.
Desde la segunda mirada, es necesario recurrir a los sujetos que efectivamente se encuentran trabajando en su interior, escuchar lo que ellos tienen por decir. Con esta perspectiva se realizaron las reuniones diagnosticas separándolas en tres grupos focales.

Del resultado de estas reuniones concluimos que:

1. Los propios sujetos involucrados en la gestión de organizaciones de la Sociedad Civil advierten necesidades de capacitación diferenciales de acuerdo a los recorridos de capacitación, experiencias y naturaleza de cada organización y de acuerdo a los estamentos: por un lado, se requiere organizar y gerenciar al grupo de voluntarios y viabilizar alternativas para el desarrollo autónomo de este grupo; por otro lado, se encuentran los requerimientos de la gerencia orgánica institucional que por lo general tiende a resolver sus necesidades coyunturales de capacitación mediante cursos cortos y puntuales. Es decir que todo proceso de capacitación orientado a este sector debe atender a explotar las riquezas experienciales de las personas, no incurriendo en la tiomogeneización ni de los sujetos ni de los contextos organizaciones que en sí son radicalmente diferentes (no es lo mismo un contexto empresarial que una organización sin fin de lucro). En estas organizaciones conviven dos tipos de perfiles con la misma necesidad de capacitación o estudio sistemático y para lo que se precisa de la disponibilidad del recurso humano docente (que es muy difícil de encontrar, pues no hay una cantidad de experiencias de capacitación en el área) y anexado a ello, la disponibilidad de bibliografía.

2. El voluntariado en sí mismo se presenta como un problema particular de estas organizaciones en la medida que privilegian el conocimiento práctico y descartan todo otro conocimiento que no provenga de experiencia cotidiana. Los dirigentes de estas organizaciones se encuentran preocupados por profesionalizar el equipo de voluntarios pero a la dificultad nombrada se le suma que por sí mismas estas organizaciones no alcanzan a satisfacer esta necesidad- ya sea por no contar con recursos capacitadores o con recursos económicos suficientes para contratar personal para asistencia técnica. Finalmente, la significativa rotación de voluntarios es otra de las preocupaciones relevantes, por la escasa y nula remuneración que están en condiciones de ofrecer sus dirigentes.

3. Otro aspecto que es percibido como problemático en el interior de las organizaciones no gubernamentales es el que atañe a la planificación estratégica y que en este caso estaría estrechamente relacionada con lo institucional: determinar sus fines, su misión, su interrelación e integración con el contexto.

4. Hay una preocupación común en cuanto a la necesidad de desarrollo de investigaciones sobre el sector al mismo tiempo que reconocen el alto nivel de sistematización que han alcanzado durante los años recorridos.

5. En cuanto a lo económico: se caracterizan por las dificultades para la consecución del recurso financiero y cuando lo consiguen lo utilizan para sortear sus propios costos fijos, para la "sobrevivencia institucional" y no para una inversión en capacitación. El costo se presenta para ellos como un factor crítico. Las dificultades para encontrar fuentes locales de financiamiento y en general para acceder a información respecto a potenciales fuentes de ingreso se asocia a la falta de experiencia en el desarrollo de fondos (fund- raising) que les permita sostener su infraestructura institucional, los recursos materiales, humanos y técnicos necesarios para desarrollar los programas diseñados y a la ausencia de una planificación económica (ya sea porque desconoce la cantidad estimativa del dinero que contará el año entrante, o por desconocimiento total de cómo se realiza un presupuesto).

6. Otro de los temas de importancia es la gestión de políticas sociales pensándola desde las posibilidades no sólo de incidencia en su formulación sino también en su implementación.

CONCLUSIONES
El universo conformado por las organizaciones de la Sociedad Civil ha dado lugar a una rica y variada experiencia a lo largo de muchos años planteando diversos escenarios e involucrando distintos actores con racionalidades o lógicas de acción particulares cuya conjunción ha redundado en forma casi determinante en los procesos de participación y en el peso relativo de cada uno de ellos. Las Organizaciones de la Sociedad Civil no están exentas de responder con la misma velocidad a los cambios que operan en el mercado al igual que las empresas y el estado. Este sector se está desarrollando paulatinamente, pero la serie de obstáculos que tiene que salvar de manera casi vertiginosa sin ninguna capacitación previa y con los líderes de los que disponen dependiendo de sus habilidades personales han incidido en la conformación de su identidad externa e interna y plantea a la sociedad en su conjunto un gran desafío por enfrentar: - Todos los sectores de la sociedad deben compartir la acción destinada a impulsar la realización de aquellos valores que se relacionan con el ideal del bienestar colectivo sobre bases equitativas. Tanto el Estado y sus instituciones políticas deberían actuar como ámbitos de mediación, construcción y realización del interés general, dirigiendo el conjunto social hacia metas socialmente compartidas, afianzando las prácticas y el régimen democráticos y promoviendo la participación ciudadana tanto en la opinión como en la toma de decisión frente a la resolución de cuestiones socialmente problematizadas.
El Mercado -por su parte- está en condiciones de apoyar el desarrollo de la Sociedad Civil mediante la disposición del recurso económico vital para la sobrevivencia y fortalecimiento del sector. Y las organizaciones de la Sociedad Civil, no olvidar el rol expresivo e instrumental que están ejerciendo orientando su acción por principios democráticos, promoviendo el ejercicio de los derechos de ciudadanía y, fundamentalmente, no perder de vista la responsabilidad que tienen frente a los destinatarios de su actuación.


Lic. Patricia Altamirano: Coordinadora de Proyectos del Centro de Investigación y Perfeccionamiento en Administración Cooperativa (CIPAC), Instituto de Ciencias de la Administración(ICDA), Universidad Católica de Córdoba (UCC). -
Lic. Karina Caballero: Asistente de investigación y de proyectos de capacitación, Cl PAC - ICDA - UCC. - Lic. Alicia Rolando de Serra: Gerente de la Fundación Juan Minetti.

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