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EL
DESAFIO DE ACTUAR DESDE LA RSE.
Bradley Googins, académico del Boston College, instó a una estrategia
de integración comunitaria.
· El especialista destacó la necesidad de considerar la relación
con la sociedad en el plan de negocios
· El concepto va de la preocupación por el personal al cuidado ambiental
"¿Puede
haber responsabilidad social mayor que la que pueden asumir las empresas al tratar
de crear la nueva Argentina? Yo
creo que la comunidad empresarial junto a las organizaciones no gubernamentales
son la clave para salir de esta crisis, que es una crisis de confianza. Su liderazgo
será fundamental."
Semejante desafío para los hombres de negocios fue lanzado por el profesor
Bradley Googins, director del Center for Corporate Citizenship at Boston College,
una institución dedicada a la promoción de programas de responsabilidad
social empresarial. El académico, que mantuvo una entrevista con LA NACION,
vino al país por invitación del Foro del Sector Social, con el auspicio
de la embajada de los Estados Unidos.
Durante su estadía dio conferencias en la Cámara de Comercio de
los Estados Unidos en la Argentina y en la Universidad Torcuato Di Tella y se
reunió con entidades de empresarios, a quienes expuso su amplia visión
sobre la necesidad de que las compañías se involucren con la comunidad
y sus necesidades, no sólo desde la filantropía, sino también
desde la actitud de asumir que sus acciones en la sociedad son parte de la estrategia
para desarrollar sus negocios y esperar buenos resultados.
-¿Qué entiende usted concretamente por responsabilidad social de
lasempresas?
-Alguien recientemente describió su responsabilidad empresarial como laacción
de satisfacer y superar las expectativas de ambas partes involucradas. Me pareció
una definición interesante, pero también hay otra, que es la que
identifica a la responsabilidad como el impacto total de la empresa en la sociedad.
Creo que se trata de las muchas maneras en que se desarrolla la relación
de una empresa con el mundo que lo circunda. Tiene que ver con la relación
con los empleados y con los clientes, que debe ser auténtica, abierta,
honesta y franca, a tal punto que si yo estuviera dirigiendo una empresa y tuviera
que despedir empleados por razones comerciales debería poder explicarles
el porqué y tratar de ver qué podría hacer para ayudarlos.
En ese ejemplo, una empresa responsable no diría solamente que esa decisión
"es el precio de hacer negocios", sino que también diría:
"A ver qué podemos hacer para ayudar". No se pueden resolver
todos los problemas, pero si un vecino ve un edificio en llamas puede tomar dos
actitudes: decir "¡qué mala suerte, así es la vida!",
o ver qué puede hacer para ayudar. La responsabilidad empresarial es más
que nada una actitud que se traduce en un comportamiento visible.
-¿Cuándo surgió esta preocupación
por la responsabilidad empresarial yqué la impulsó?
-El verdadero cambio comenzó con la caída del muro de Berlín.
Creo que ahí comenzó el reconocimiento de que los gobiernos no iban
a ser el factor decisivo en el mundo. En ese momento emergían también
las nuevas tecnologías y, particularmente, Internet, lo que abrió
a las sociedades y forzó a las compañías a ser más
transparentes en sus transacciones. Un
tercer factor es que, a medida que la globalización se ha ido arraigando,
hay más conciencia de la creciente brecha entre los que tienen tecnología
y quienes no la tienen, y como las empresas son la fuerza impulsora de esos temas
y no los gobiernos, tienen una mayor responsabilidad. Es verdad que hasta ahora
no hubo mucha participación, pero se está avanzando rápidamente.
Un tema muy importante es el cuidado del medio ambiente: creo que las empresas
entendieron hasta ahora más el
riesgo de ignorar el medio ambiente que los problemas como la pobreza y la desigualdad.
Hoy las empresas aceptan que éste es un mundo complejo y que la capacidad
de permanecer no va a depender sólo de los temas comerciales específicos
que tradicionalmente atendió.
-¿Qué integración tienen en este
tema los sistemas educativos?
-Muy poca, aunque hay mucha nueva actividad en los últimos años.
En este momento, en Estados Unidos y en Europa hay un importante esfuerzo por
involucrar a las escuelas de negocios, con nuevos planes de estudios que buscan
integrar la temática de la responsabilidad social.
-Siempre que se abordan estos temas se habla de grandes
corporaciones,¿qué rol juegan las pequeñas y medianas empresas?
-Estos temas parecen ser solamente para las grandes multinacionales porque son
las más visibles, pero la verdad es que las pequeñas y medianas
empresas por lo general están mucho más vinculadas con la sociedad
y tienen un incentivo aún mayor, por la importancia de su reputación
en la comunidad. La gente sabe bastante bien lo que significa esta pizzería
y lo que significa esta otra, y cuando tienen la opción de elegir, muy
a menudo le compran a quien consideran un buen vecino. Esos pequeños empresarios
están involucrados con la sociedad porque viven ahí o, aun cuando
no vivan ahí, saben que la salud y la fortaleza de las comunidades les
van a generar buenos negocios, y saben que si declina el nivel de vida se perjudica
la actividad. Por eso están mucho más motivadas a contribuir.
-¿Cómo podría aprovechar el empresariado
argentino esta crisis para involucrarse más con la sociedad?
-Reconociendo que no soy un especialista en la situación argentina, mi
observación es que ésta es más que nada una crisis de liderazgo,
de credibilidad, de confianza. Esta es una sociedad muy rica, con fuertes tradiciones
e instituciones, y creo que la comunidad empresarial junto a las organizaciones
no gubernamentales son la clave para salir de esta crisis. Su liderazgo será
fundamental y creo que existe la motivación.¿Puede haber una responsabilidad,
una contribución mayor que la de tratar de crear la nueva Argentina, independientemente
de cómo vaya a ser? En conversaciones con empresarios del país he
escuchado de su vocación y voluntad de asumir el desafío.
-¿Y cuáles serían las acciones concretas
por desarrollar?
-Yo empezaría con un paso muy simple, pero importante, que es llamar a
una reunión de toda una comunidad para debatir cuál es la visión
de la nueva Argentina, cuáles son los pasos que se pueden dar juntos. Se
debe empezar por el diálogo y dejar que la imaginación y la creatividad
superen la desesperación y los momentos difíciles. Esta es una buena
contribución que podrían hacer; creo que la esperanza es un ingrediente
muy importante; la gente debe tener esperanza, y es algo muy difícil en
esta circunstancia. Hay incluso varios empresarios a los que en algunas actividades
les está yendo muy bien, pero que a la vez están muy preocupados
y muy frustrados por su país.
Por Silvia Stang
De la Redacción de LA NACION
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